
EN PARTIDA DOBLE
Alejandro Mares Berrones
Hay políticos que antes de pedirle a la ciudadanía las llaves de un municipio deberían explicar cómo administran los recursos de su propio partido. Roberto Enrique Lee Ponce, mejor conocido en Matamoros, como “El Empresario del Vicio” parece estar en esa disyuntiva.
El coordinador estatal de Movimiento Ciudadano en Tamaulipas tiene la mira puesta en la Presidencia Municipal de Matamoros para 2027. Sin embargo, antes de venderse como una alternativa de gobierno, tiene varios asuntos pendientes que aclarar: las cuentas de su dirigencia, el destino de las prerrogativas públicas y, sobre todo, el creciente descontento de sus propios correligionarios.
El reportaje publicado por Shalma Castillo, en Artículo 7, el pasado 2 de noviembre, coloca cifras concretas sobre la mesa: 1 millón 673 mil pesos en gastos pendientes de comprobación, un déficit financiero de 1 millón 905 mil pesos durante el primer semestre de 2026 y multas por 4 millones 774 mil pesos relacionadas con el ejercicio fiscal 2024.
Son datos que, por su naturaleza, requieren una explicación documentada de la dirigencia naranja. No se puede afirmar que el dinero fue desviado o desaparecido mientras no exista una resolución que lo establezca; pero tampoco se puede pretender que un saldo de esa magnitud sea un asunto menor. La opacidad también es corrupción.
La pregunta es elemental: ¿dónde están las facturas, los comprobantes y la documentación que justifique el uso de los recursos públicos?; ¿para que le han servido sus contadores Abraham Rodríguez Estrada y Gerardo de la Cruz Carrillo, solo para saquear al partido?.
La transparencia no se presume en los discursos, se demuestra con documentos; pero el problema de Roberto Lee no termina en los números. También tiene una factura política que comienza a cobrarle su propia militancia. Y aquí es donde el discurso de la llamada nueva política empieza a desmoronarse.
Paulina Rivera Cuevas, delegada estatal de Municipios en Movimiento, cuestionó públicamente la falta de respaldo de “El Empresario del Vicio”. Dijo que nunca había recibido apoyo del coordinador estatal, pese al trabajo que realizaba su equipo en Ciudad Victoria, aseguró que Roberto Lee, solo trabaja para sus propios intereses. También cuestionó que MC hable de abrir espacios a mujeres y jóvenes mientras incorpora a figuras de trayectoria política dinosauria, como Gustavo Cárdenas.
Por su parte, Juan José Salazar Hernández, quien ocupaba la Secretaría estatal de Gestión Social y formaba parte de la Coordinadora Nacional, terminó por presentar su renuncia definitiva el 8 de septiembre de 2026. Su argumento fue demoledor: concentración de decisiones, simulación y desplazamiento de la participación real de la militancia, por parte del “El Empresario del Vicio”.
En Matamoros, el conflicto también tiene nombres y apellidos: América Lorencez Guzmán y Cristian Guerra Lizalde, ellos llegaron como regidores de MC, pero al poco tiempo renunciaron a Movimiento Ciudadano en febrero de 2025, después de inconformarse por la designación de la dirigencia municipal que Roberto Lee otorgó por dedazo a José “Pepe” Soto, un monigote de trapo, al cual “El Empresario del Vicio”, maneja a su antojo, la designación de Soto fue sin un proceso interno que permitiera la participación de los interesados.
Hoy, tanto América como Cristian, se han declarado regidores sin partido, “independientes” y cuando se dio la ruptura, Lorencez aseguró que Roberto Lee es un tipo prepotente y misógino, que la trató muy mal; ella también denunció que se habían vulnerado sus derechos políticos y de participación como mujer, mientras Guerra cuestionó las prácticas que consideró antidemocráticas.
Cuatro voces, desde distintas posiciones y momentos, que coinciden en un señalamiento político: falta de apertura, concentración de decisiones y ausencia de respaldo a quienes hacen trabajo partidista; todo eso carga en el espinazo “El Empresario del Vicio”.
Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿cómo pretende Roberto Lee construir un proyecto municipal de gobierno si primero no consigue cohesionar a su propia organización?; como dijo Paulina Rivera, la gente en realidad no conoce el verdadero rostro de Roberto Lee, un tipo ambicioso, que se dice empresario, pero en realidad le vende alcohol a la juventud.
Porque una cosa es tener una dirigencia estatal y otra muy distinta es convertirla en una plataforma para impulsar un proyecto personal; Roberto Lee ha gastado el dinero del partido Movimiento Ciudadano, para su imagen personal, tan solo en la plataforma de Facebook, se cree que gasta por mes 100 mil pesos, los cuales ha segmentado exclusivamente en la comunidad digital de Matamoros.
EN CONTRAPARTIDA, lo verdaderamente paradójico es que mientras el dirigente naranja habla de construir una alternativa política rumbo a 2027, sus propios correligionarios han cuestionado la manera en que conduce el partido. Con estos antecedentes, como es que Roberto Lee pretende gobernar Matamoros, pero ni siquiera puede tener ordenado el partido que pesimamente dirige.
La política no es un negocio de franquicias, ni las prerrogativas públicas son patrimonio de quien ocupa una dirigencia. Son recursos que deben administrarse con transparencia y responsabilidad, porque al final de cuentas esos recursos provienen del pueblo, de los impuestos que todos pagamos.
Roberto Lee tiene derecho a aspirar a la Presidencia Municipal de Matamoros, pero también tiene la obligación política de explicar las cuentas de su partido y responder a los señalamientos de quienes hasta hace poco caminaban bajo las mismas siglas.
P. D. “El Empresario del Vicio”, antes de querer gobernar Matamoros, tendría que demostrar que puede rendir cuentas de Movimiento Ciudadano. Y eso, hasta ahora, es precisamente lo que está bajo cuestionamiento: 1 millón 673 mil pesos en gastos pendientes de comprobación, un déficit financiero de 1 millón 905 mil pesos durante el primer semestre de 2026 y multas por 4 millones 774 mil pesos relacionadas con el ejercicio fiscal 2024.





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