Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez
Qué infelices pueden llegar a ser algunas personas que lo tienen todo, menos el respeto. En los Emiratos Árabes, por ejemplo, las esposas de los jeques o contratistas petroleros viven seguramente en un palacio, colocan su mano sobre objetos de oro puro y, no obstante, valen menos que la sombra de sus maridos.
En aquella cultura, la subordinación de la mujer es una ley que los jueces aplican con rigor. Apenas en 2019 se derogó un requisito que obligaba a las mujeres a ser obedientes de sus maridos. Sin embargo, hoy en día, si una chica soltera queda embarazada, se le castiga con un año de cárcel, pues las relaciones fuera del matrimonio están prohibidas y el consentimiento mutuo carece de valor.
El otro lugar donde se atropella la dignidad de la mujer es en Río Bravo, Tamaulipas, donde gobierna Miguel Ángel Almaraz Maldonado. Y el atropello es múltiple, ya que la víctima que citaremos enseguida, aunque denunció la vejación, no ha recibido justicia.
Se trata de Adriana García, directora de Bienestar Municipal en esta ciudad fronteriza. El agresor fue su expareja, Josué Macías Ríos, irónicamente, el actual director de Seguridad, Protección Civil y Bomberos. En pocas palabras, el encargado de proteger a la población.
Macías Ríos se sobrevalora como funcionario y utiliza publicaciones para ello. El 7 de marzo de 2025, fue calificado como héroe por haber atendido a un motociclista atropellado frente a la Secundaria Uno. El lesionado gritaba de dolor en la calle mientras Macías Ríos le aplicaba los primeros auxilios frente a las cámaras de los celulares. Sin duda, un ejemplo de altruismo.
Pero, a la hora de resolver las diferencias con su expareja, el funcionario la ahorca, la muerde y pide a la policía que la arreste delante de su hijo, de acuerdo con el testimonio de la víctima, a disposición de todos en internet. De hecho, se puede ver, en un fragmento de video, cómo Macías Ríos le tira manotazos a Adriana García y le arrebata el celular.
El héroe de la Secundaria Uno se había enojado porque le pidieron 200 pesos. Sí, 200 pesos. Adriana García explicó en sus redes sociales que acudió al domicilio de Macías a pedirle dinero para hacer unas compras a su hijo. Al parecer, llegó en un momento inoportuno, pues podía percibirse que Macías Ríos tenía una visita, posiblemente una mujer. Al pedirle una explicación, enloqueció y echó a empujones, jaloneos y amenazas a su excónyuge.
En Río Bravo se viralizó el video donde Adriana García aparece despeinada, llorando y humillada, pues la policía no le prestó atención a sus quejas, sino a las de su esposo, cuyo trámite de divorcio está por resolverse. Fue una escena dura y triste en la que una mujer, en clara situación de inferioridad, terminó sola y sin ayuda. Si recordamos que noviembre es el mes contra la violencia ejercida a las mujeres, el escándalo está servido.
¿Qué sucedió después del incidente? Es importante preguntárselo porque en Tamaulipas hay instituciones, ordenamientos y políticas que protegen a las mujeres contra el maltrato.
Está Francisca Castro Armenta, mejor conocida como Paquita Castro, diputada local de Morena por el distrito VIII. Ella preside la Atención a Grupos Vulnerables, justamente al que pertenecen las mujeres agredidas por sus parejas. Paquita va por más y se ha registrado para coordinar la defensa de la 4T en Río Bravo y ser la candidata a la alcaldía en 2027. Lamentablemente, se ha quedado callada ante el caso de Adriana García y ni la ha contactado.
Está Casandra de los Santos Flores, diputada federal del Partido Verde, con residencia en Río Bravo. Es presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados, lo mismo que Paquita Armenta, pero abarca toda la nación. “Me gustaría resaltar nuestro compromiso con la sensibilización y capacitación; impulsaremos programas que no solo informen sobre los derechos de estos grupos, sino que también eduquen a la sociedad en general sobre la importancia del respeto”, dijo Casandra Prisilla en su primer discurso (29 de octubre de 2024). Pero, a Adriana García le falló garrafalmente.
Desde el ataque a la joven madre, todo sigue igual: ella, agraviada; su exesposo, libre de culpa. ¿Es así como se honra el mes contra la violencia de género en Río Bravo? ¿Estos son los resultados del trabajo legislativo de Paquita Castro y, sobre todo, de Casandra de los Santos, quien siempre pide los reflectores cuando ha sufrido una agresión o una amenaza?
Casandra de los Santos es la víctima favorita de los desconocidos y delincuentes que, cuando quieren atacar a alguien, la eligen a ella. Esa impresión dejan sus supuestos atentados.
El último lo acaba de denunciar el 10 de octubre, en conferencia de prensa, por supuesto. Aseguró que un encapuchado la atacó con una navaja y la hirió en el abdomen. No le robó nada ni le dio ningún mensaje. Prácticamente, un ataque sin sentido.
Fue exactamente lo que pensaron todos los representantes de la prensa en esa reunión: el relato de la diputada no tenía pies ni cabeza; al menos, faltaba evidencia, dictámenes, respaldo médico, testigos.
Dijo que nunca había sufrido un atentado así, pero los periodistas la corrigieron (por eso los funcionarios deben medir sus palabras delante de un reportero). Le recordaron que en 2019 había tramitado otra denuncia por una supuesta agresión afuera de su casa, muy similar a la que acababa de narrar. La fiscalía de Tamaulipas, por su parte, informó que no hay indicio ni documento de lo sucedido esta vez, ya que Casandra recurrió a la FGR.
Casandra tiene poder de convocatoria y cobertura informativa por su condición de diputada federal. ¿Cómo lo usa? Para su provecho personal, no para los demás, ni siquiera para los vulnerables, como Adriana García.
La hipocresía, dice el diccionario, “es el fingimiento de cualidades, sentimientos, virtudes o principios que son contrarios a los que verdaderamente se tienen”. Eso me recuerda a los representantes electos de Río Bravo.





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