Fuentes fidedignas. Por Isaías Alvarez
Bajo la presión de presentar resultados, el alcalde Erasmo González Robledo emprendió la construcción de la Estación de Transferencia Madero (ETM), el punto de acopio de los desechos de la ciudad para ser trasladados después a su disposición final.
Le urge convencer a la gente de que es un buen alcalde. En los últimos meses, ha sido repudiado por muchos sectores debido a los problemas de inundación, que lo rebasaron. Pero, antes del temporal, ya le caían quejas por la falta de obra pública y el mal aspecto de la ciudad. Por eso quiere que el ETM sea el legado de su primera administración municipal, pues la meta es reelegirse en 2027. De los tres alcaldes del sur, es el más desaprobado por la población.
El bacheo de la avenida Tamaulipas con asfalto regalado ya no deslumbra a nadie. El gobierno de Erasmo González le apuesta todo a la estación de transferencia. Cada mes recorre el lugar para supervisar los avances y sacar un comunicado que le dé publicidad.
Y así, pasito a pasito, sin llamar la atención, ha incrementado el costo de la obra hasta un 28.6 por ciento, sin explicar las razones.
La estación representaba un desembolso de 70 millones a finales del año pasado. Sería la obra insignia de la administración maderense, de acuerdo con el comunicado del 17 de diciembre de 2025. “Marcará una historia en el manejo de desechos en la región y tendrá una inversión del orden de los 70 millones de pesos”.
Ocho meses después, el costo se elevó a 90 millones de pesos. Son 20 millones más sin presentar un informe financiero que lo respalde. “Con una inversión superior a los 90 millones de pesos, la Estación de Transferencia Madero (ETM) registra un avance significativo y se perfila para iniciar el servicio a finales de septiembre de 2026”. Así lo anunció el comunicado del 30 de agosto de este año.
Hay además un punto digno de observación. Según el comunicado de agosto, la obra se terminaría en septiembre. No fue así. Igualmente, en una entrevista con los medios el 18 de septiembre, Erasmo aseguró que entraría en operaciones “durante el mes de octubre”. Tiene hasta este sábado (31) para cumplir el plazo. Muy poco tiempo.
¿Por qué el gobierno maderense no respeta los plazos ni el presupuesto de su proyecto principal? Porque lo construye con sus propios recursos, tanto económicos como materiales. No se exige eficiencia ni se ata a penalizaciones, como ocurriría con un contratista. Si bien participan las empresas COPSA y Ecotec en algunos trabajos, la obra civil es responsabilidad municipal, como le ha gustado presumir al alcalde.
Por eso no hay protesta ni revisión al incremento de 28 por ciento. Solo se encarece y solo se aprueba. Incluso, él mismo se audita a través del órgano de control municipal.
90 millones de pesos es una fortuna para cualquier gobierno, aunque los beneficios estén demostrados. ¿No es así con todas las pavimentaciones, el alumbrado, las remodelaciones, el equipamiento urbano? Resolver las necesidades no es el problema, sino los sobrecostos. Con el asunto del INE, la transparencia vuelve a ser un tema de discusión política que presiona a los funcionarios públicos.
Erasmo González ni siquiera necesita un tema de esa magnitud para quedar reprobado; lo ha estado prácticamente desde el inicio de la administración, con porcentajes mínimos de 41.7 por ciento en abril de 2025 (encuesta GobernArte). Mejoró en este año, pero no pudo mantenerse y ha ido cayendo del 61.9 en febrero al 54.5 por ciento en septiembre (Demoscopia).
Es decir, la gente lo ha castigado sin esperar elección de por medio. Les falló en la limpieza, el bacheo, la seguridad y, sobre todo, en infraestructura, debido a las inundaciones ocurridas en las colonias Hipódromo, Ampliación Unidad Nacional y Candelario Garza. Éstas siempre se afectan, pero, precisamente, hubo tiempo de atenderlas con un plan especial, pero nunca se hizo. Mojados hasta las rodillas, los vecinos sintieron como un insulto el Marciano Fest, los bailes retro y la feria de calabazas a los que se entregaba feliz Erasmo González, desconectado de la realidad.
Ahora también decepcionará a los sectores populares, pues de los cinco proyectos marcados como prioritarios, solo entregará dos. Estos son la plaza de la colonia La Barra y el parque “El Chacalazo”. Se cancelaron el kiosco de la Plaza Galeana, el Parque Lineal de la colonia Adriana González, y las canchas deportivas de El Chacalazo. De acuerdo con el secretario del Ayuntamiento, Héctor Marín, fue “por falta de recursos”.
Es evidente que solo de nombre eran prioritarios, ya que el municipio recurrió al programa federal FORTAMUN para ejecutarlos. No quiso utilizar recursos propios para realizarlos, como con la Estación de Transferencia Madero. Quizás hubiera entregado los cinco y no solo dos de haber usado el mismo criterio que con su megaobra.
Los ciudadanos han entendido que el alcalde prefiere actividades u obras que se viralicen, armen jaleo o se puedan tiktokear. Es un adulto que se comporta como jovencito en lives y selfies que sube a sus redes. Ante los señalamientos en su contra, se victimiza, porque afirma que hay portales dedicados únicamente a atacarlo. “Les agradezco”, dijo en conferencia de prensa.
Nada qué agradecer. Mejor que transparente los gastos ejercidos en la Estación de Transferencia Madero, y respalde el aumento de 20 millones de pesos en la obra que hace un mes debió terminarse. Facturas, contratistas, nóminas, en qué se han ido 90.9 millones de pesos cuando al principio se calcularon 70 millones. Vale más hablar ahora y no llorar después. La marea anda muy agitada, Capitán.

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