Por Oscar Díaz Salazar
“Las fiestas de la emancipación” insiste en llamarle el presidente de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado, a lo que se organiza como Feria, se percibe como Feria, se anuncia como Feria, se desarrolla como Feria, se publicita como Feria y se lleva (ra) a cabo como una Feria.
Evitar la denominación de Feria es el truco que utiliza el alcalde guachicolero de Río Bravo, para evitar que el macro festejo que por segundo año va a organizar, se tenga que regir por la ley estatal que regula las ferias y exposiciones en Tamaulipas.
Si mal no recuerdo, la ley estatal de Ferias y Exposiciones, – les debo el nombre exacto de dicha ley- faculta al titular del Ejecutivo del Estado para otorgar el permiso (o negarlo) y definir las fechas en las que se puede llevar a cabo esas fiestas, normalmente nocturnas, con juegos mecánicos, exposición y venta de productos, venta de bebidas embriagantes, venta y exhibición de ganado, productos agrícolas, comercio en general, variedad musical y palenque con espectáculo musical, juegos de azar, sorteos y peleas de gallos.
Soy de la opinión que dicha ley debería derogarse. Que los municipios deberían estar facultados para hacer estos eventos con la periodicidad y en las fechas que mejor les convenga a su municipio y región. Que si un municipio, de la frontera para poner un ejemplo, deciden que las ferias son buena estrategia para atraer visitantes, tengan la posibilidad de organizar dos o tres o más festejos al año.
Como argumento a favor de derogar esta ley, tenemos la la imposibilidad de hacer que se cumpla, pues basta con un cambio de denominación, como es el caso de los Festejos de la Emancipación, para hacer lo mismo que una Feria, pero con otro nombre, como la que ya está organizando el alcalde riobravense.
Por otra parte, la ley es un rescoldo de un tiempo en el que se buscaba el control del gobierno estatal, sobre los municipios. Para fortuna de la mayoría de los tamaulipecos, la población de nuestro Estado está dispersa en todo el territorio, en una red de ciudades que tienen más poderío económico que la capital, amén de que los gobiernos municipales son los más cercanos a la población.
Opino que el los diputados locales, y/o el gobernador, deberían derogar una ley obsoleta, que además puede ser burlada e incumplida con total impunidad, como hoy mismo lo hace Miguel Ángel Almaraz Maldonado, que por enésima ocasión se pitorrea del gobernador y de sus colaboradores. Ferias
Por Oscar Díaz Salazar
“Las fiestas de la emancipación” insiste en llamarle el presidente de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado, a lo que se organiza como Feria, se percibe como Feria, se anuncia como Feria, se desarrolla como Feria, se publicita como Feria y se lleva (ra) a cabo como una Feria.
Evitar la denominación de Feria es el truco que utiliza el alcalde guachicolero de Río Bravo, para evitar que el macro festejo que por segundo año va a organizar, se tenga que regir por la ley estatal que regula las ferias y exposiciones en Tamaulipas.
Si mal no recuerdo, la ley estatal de Ferias y Exposiciones, – les debo el nombre exacto de dicha ley- faculta al titular del Ejecutivo del Estado para otorgar el permiso (o negarlo) y definir las fechas en las que se puede llevar a cabo esas fiestas, normalmente nocturnas, con juegos mecánicos, exposición y venta de productos, venta de bebidas embriagantes, venta y exhibición de ganado, productos agrícolas, comercio en general, variedad musical y palenque con espectáculo musical, juegos de azar, sorteos y peleas de gallos.
Soy de la opinión que dicha ley debería derogarse. Que los municipios deberían estar facultados para hacer estos eventos con la periodicidad y en las fechas que mejor les convenga a su municipio y región. Que si un municipio, de la frontera para poner un ejemplo, deciden que las ferias son buena estrategia para atraer visitantes, tengan la posibilidad de organizar dos o tres o más festejos al año.
Como argumento a favor de derogar esta ley, tenemos la la imposibilidad de hacer que se cumpla, pues basta con un cambio de denominación, como es el caso de los Festejos de la Emancipación, para hacer lo mismo que una Feria, pero con otro nombre, como la que ya está organizando el alcalde riobravense.
Por otra parte, la ley es un rescoldo de un tiempo en el que se buscaba el control del gobierno estatal, sobre los municipios. Para fortuna de la mayoría de los tamaulipecos, la población de nuestro Estado está dispersa en todo el territorio, en una red de ciudades que tienen más poderío económico que la capital, amén de que los gobiernos municipales son los más cercanos a la población.
Opino que el los diputados locales, y/o el gobernador, deberían derogar una ley obsoleta, que además puede ser burlada e incumplida con total impunidad, como hoy mismo lo hace Miguel Ángel Almaraz Maldonado, que por enésima ocasión se pitorrea del gobernador y de sus colaboradores.





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