-Claudia Hernández busca gobernar Reynosa con 0 iniciativas aprobadas.
-Antonio Chávez y Eduardo López Arias levantan la mano; sus antecedentes y resultados están bajo cuestionamiento.
-Los Peña Ortiz buscan mantener el poder en Reynosa, mientras resurgen los señalamientos sobre presunta venta de candidaturas.

Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez

Nada sorpresivo resultó el registro de Antonio Chávez y Claudia Hernández para buscar la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación en Reynosa, una posición que se encuentra directamente relacionada con la futura candidatura de Morena a la presidencia municipal.

Ambos pertenecen al círculo político de los Peña Ortiz, mismos que llevan más de una década gobernando Reynosa y que, por lo visto, no está en sus planes abandonar el poder municipal. Ahora la apuesta parece ser extender su influencia mediante personajes que han crecido políticamente bajo el cobijo de esta estructura.

Claudia Hernández lleva meses recorriendo colonias, mostrando una humildad que curiosamente comenzó a hacerse más visible conforme se acercaban los tiempos políticos. La diputada federal, que consiguió reelegirse, parece empeñada en presentarse ante una ciudad donde, después de casi 6 años de ser legisladora, la gran mayoría no la conoce; fue la marca quien le dio la victoria.

Lo verdaderamente interesante aparece cuando revisamos sus resultados legislativos. En la actual LXVI Legislatura tiene registradas 16 iniciativas, pero ninguna aprobada, de acuerdo con los datos publicados por Legislómetro. Incluso tiene propuestas retiradas y nada despreciables 20 faltas. Son números que merecen explicaciones, especialmente cuando se pretende dar el salto de San Lázaro a la presidencia municipal de una ciudad como Reynosa.

Por otro lado aparece Antonio Chávez, quien aparentemente considera que su paso por Servicios Primarios y unos meses dedicados a recoger la basura son credenciales suficientes para aspirar a gobernar el municipio. El problema es que las quejas ciudadanas por las deficiencias del servicio no han desaparecido.

Recoger la basura no es una concesión extraordinaria del gobierno municipal, es una obligación elemental. Por eso resulta necesario conocer los resultados reales de su gestión antes de convertir el cumplimiento de una responsabilidad administrativa en una plataforma política. Chavez asi como otros más, ha estado pegado a la ubre desde la llegada de Maki Ortiz y se notó en algún momento en sus redes sociales, donde posteaba fotos en Europa y diversas partes del mundo. Si usted revisa sus redes en la actualidad, ya no existen mas esas fotos, pues se convirtió en humilde para encajar con los ideales del partido.

Aquí surge una pregunta que alcanza a los dos: ¿qué han aportado realmente al fortalecimiento de Morena? ¿Qué trabajo partidista propio pueden presumir? ¿Qué resultados individuales han entregado a Reynosa? Porque ocupar cargos públicos bajo el amparo de una estructura municipal no significa necesariamente haber construido liderazgo ni representar un proyecto propio.

También está Eduardo López Arias, secretario de Obras Públicas, cuyo nombre aparece entre los aspirantes y quien recientemente enfrentó cuestionamientos públicos por un accidente automovilístico; donde de acuerdo con medios como El mañana de Reynosa, conducía bajo los efectos del alcohol.

En los momentos más críticos, donde cualquier error puede ser tu sentencia a no obtener un cargo político, al ‘arqui’ se le hizo buena idea conducir bajo los efectos del alcohol. Con ese tipo de decisiones ¿qué le espera a la ciudadanía de Reynosa con alguien como él?

Mientras tanto, circulan encuestas que presentan a distintos aspirantes como favoritos. Unas colocan arriba a Antonio Chávez, otras a Claudia Hernández y algunas a Eduardo López Arias. Sin metodología pública y verificable, esas mediciones dicen poco sobre la verdadera capacidad de cualquiera de ellos para administrar Reynosa. Al contrario, es bien conocido que muchas encuestadoras ponen a liderar la tabla al que pague mas.

Pero existe otro factor que no puede ignorarse: el dinero y su posible influencia en las decisiones internas.

La venta de candidaturas no es una acusación nueva en las disputas políticas de Morena. En 2024, militantes de Guerrero señalaron públicamente a Mario Delgado y otros dirigentes por presuntas irregularidades en la asignación de postulaciones. Más recientemente, publicaciones en medios y redes han atribuido a Citlalli Hernández supuestas negociaciones de candidaturas, acusaciones cuya veracidad no ha sido establecida.

En Reynosa existe, además, un antecedente directamente relacionado con la familia Peña Ortiz. En mayo de 2021, El Sol de Tampico publicó las declaraciones del morenista Ulises Martínez Trejo, quien acusó a Maki Ortiz de haber comprado la candidatura de su hijo Carlos Peña Ortiz.

Aquella acusación forma parte de los antecedentes públicos de inconformidad que acompañaron la selección de candidaturas. Por eso, en el proceso que comienza, la transparencia de las encuestas, las reglas internas y el origen de los recursos políticos cobran especial importancia.

La discusión central es si Morena abrirá una competencia real entre aspirantes con trayectorias distintas o si la estructura municipal tendrá una influencia decisiva para prolongar el mismo proyecto familiar.

Después de tantos años, Reynosa merece una discusión que vaya más allá de los apellidos, las fotografías de campaña y las encuestas promocionales. Deben ponerse sobre la mesa los resultados de quienes aspiran a gobernarla y los pendientes que enfrentará la siguiente administración.

¿Continuará el grupo Peña Ortiz influyendo en el gobierno municipal mediante alguno de sus titeres? ¿Conseguirán otros perfiles de Morena abrirse espacio? ¿Qué opinión tienen los ciudadanos de una eventual nueva etapa de continuidad?

Los registros apenas comienzan, pero las preguntas ya están planteadas. Y responderlas con resultados, no con propaganda, será una responsabilidad de todos los aspirantes.

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