Con información de El País

Unos 23 mexicanos figuran entre los 475 trabajadores arrestados durante la redada realizada el jueves pasado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en una planta de baterías de Hyundai en Ellabell, Georgia. El consulado mexicano en Atlanta informó que los connacionales han recibido asistencia legal y familiar, y que la mayoría ha optado por la autodeportación, por lo que volverán a México en los próximos días.

La operación, considerada la mayor en su tipo en Estados Unidos, derivó en la detención de 300 ciudadanos surcoreanos, lo que encendió un conflicto diplomático con Seúl. El ministro de Exteriores de Corea del Sur viajó a Washington para gestionar su repatriación y calificó el hecho como “un asunto muy serio”.

Familiares de varios detenidos denunciaron que algunos contaban con permisos de trabajo válidos, pero los agentes no los reconocieron. Entre los testimonios destaca el caso de Camila, una joven venezolana de 20 años con autorización para laborar, quien fue esposada y trasladada a un centro de detención en Stewart, pese a mostrar sus documentos. Otros migrantes relataron haber pasado horas escondidos en bosques o ductos de ventilación para evitar el arresto.

El despliegue incluyó decenas de agentes armados, vehículos blindados, un helicóptero y drones, lo que generó críticas de organizaciones y de familiares que aseguran que fueron tratados “como delincuentes”.

La planta de Ellabell aún no inicia operaciones plenas y forma parte de un macroproyecto de Hyundai y LG Energy Solution, que prevé contratar a 8,500 empleados en los próximos años. Tras la redada, LG suspendió sus viajes de negocios a Estados Unidos y pidió a sus trabajadores regresar de inmediato a Corea del Sur.

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