T E C L A Z O S

Por Guadalupe E. González


X.-“El vergonzoso escenario ocurrió en el Museo del Ferrocarril, durante la presentación de un libro”

X.-A este sujeto, las jovencitas inconformes, “le dieron un arroz de su propio chocolate al Guasón”

“UN arroz de su propio chocolate” fue el que de manera inesperada sufrió ayer “el mugroso y corriente” (así le dijeron las indignadas obreras) a Héctor Martín Garza González (alias) el Guasón, cuyo sujeto de baja caterva moral, tras ser atacado a huevazos y presionado para que se saliera del Museo del Ferrocarril, mientras le gritaban “¡Fuera, fuera, fuera!”, no sabía qué hacer ante la repentina presión de las muchachas, a las que se presume les causó algún daño o inconformidad, porque las jovencitas “no actuaron nomás porque sí”.

LA HUEVADA de la que fue objeto “el petulante Guasón” es la prueba irrefutable de que este sujeto es odiado en el pueblo y, aun así, es decir, con esa pésima etiqueta política, “el Makito” Carlos Peña Ortiz y la mamá de este, Maki Ortiz, lo tienen como asesor político, pagándole sumas muy considerables como compensaciones, al menos así lo presume ante gente de su confianza.

LA GROTESCA acción de las obreras contra “el Guasón”, Héctor Martín Garza González, quizás se la haya ganado a raíz de algunos desplantes que este perverso político, malandrín de cuarta, consuma en perjuicio de la gente, porque la postura de las indignadas trabajadoras de la maquila en todo momento fue candente, lo que refleja y confirma que, en el pueblo reynosense, este pendenciero sujeto no es bien visto.

LO SUCEDIDO penosamente al corrido Guasón se lo estuvieron atribuyendo al otro malandrín, explotador de obreros, Alberto Lara Bazaldúa, “el vividor Beto Cuotas”, aunque dicen que este sátrapa líder, avecindado en la colonia Las Cumbres, se hizo de la vista gorda para pretender aparecer como que él no hizo nada.

POR UNA parte, lo hecho en contra del repudiado Guasón es una lección bien merecida, así lo decían algunos que no lo pueden ver ni en pintura, porque este engreído sujeto, por sus desplantes de altanero, prepotente y soberbio, se ha ganado el odio de muchos en Reynosa y más porque se jacta de tener el respaldo político y, por ende, la influencia del presidente municipal, el Makito, y de la mamá de este. Razón por la que las muchachas obreras, en pleno Museo del Ferrocarril, se llevaron de encuentro al truculento Héctor Martín Garza González, quien con esta experiencia deberá pensar en ser más sensato, cauto y metódico y sacudirse la altanería.

LO TRISTE y lamentable de este suceso, provocado por el repudio y el odio que se le tiene al Guasón aquí en Reynosa, es que el Museo del Ferrocarril se convirtió en marco de pleitos y laberintos, dejándose a un lado lo cultural, porque en este lugar se habría de presentar un libro, pero las huevadas y los gritos de las obreras en contra del Guasón distorsionaron penosamente el evento.

“FUERA, fuera, fuera, váyase mugroso”, le espetaban las molestas obreras a Héctor Martín Garza González, alias el Guasón, personaje engreído y altanero que, pese a ser un perdedor en la política, porque nunca ha ganado una elección, quedó claro que entre la sociedad reynosense se le repudia por sus desplantes de divo de la política, en cuyo escenario hoy en día el Guasón ya no es otra cosa más que un hijo de vecina, cuya etiqueta, con la penosa corrida de la que fue objeto, le ha sentado como anillo al dedo.

ESTE escenario, generado por el rechazo de la gente hacia el asesor del Makito y de Maki, ha dejado una penosa huella más contra un sujeto que tiene años de manejarse como divo político, pero ahora, gracias a lo sucedido en el Museo del Ferrocarril, Héctor Martín Garza González, el Guasón, ha perdido su etiqueta de “non plus ultra” de la política aquí en Reynosa, porque la jurgoneada consumada por las muchachas obreras en su contra lo ha puesto por los suelos. Pero, en fin, veremos y diremos.

Por hoy es todo y hasta mañana.

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