Por Emmanuel Delgadillo

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS. 18 de mayo de 2026. Las altas temperaturas que impactan a la región obligaron a las autoridades educativas a poner bajo la lupa la infraestructura escolar.

Miguel Ángel Valdez García reconoció que existen unas 753 escuelas con deficiencias graves para soportar la demanda de energía eléctrica, una situación que pone en riesgo la operación regular de los planteles y que podría empujar a entre 300 y 400 centros escolares a regresar a la modalidad de clases virtuales, principalmente en los municipios fronterizos de Reynosa y Nuevo Laredo.

El origen de este rezago eléctrico se vincula con la falta de planeación técnica en la instalación de aires acondicionados durante ejercicios anteriores. El funcionario explicó que mediante el programa federal La Escuela Es Nuestra se ejercieron cerca de 600 millones de pesos, de los cuales el 80 por ciento se destinó a la compra de sistemas mini-split.

Sin embargo, más de la mitad de estos comités de padres de familia omitieron revisar la capacidad de las cargas eléctricas y colapsaron los transformadores de los planteles, una situación que ahora intentan corregir canalizando recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples para priorizar las reparaciones antes de que se intensifique el calor en julio.

Ante la cercanía de la temporada más crítica del verano, la estrategia estatal contempla medidas inmediatas para proteger a la comunidad escolar, que hasta el momento reporta un saldo de cero incidencias por golpes de calor.

Las supervisiones técnicas emitieron un protocolo estricto que prohíbe las actividades al aire libre durante las horas de mayor radiación solar. «Les vamos a autorizar entrar más tarde o salir más temprano donde sea necesario y la temperatura esté por encima de los 40 grados», afirmó Valdez García respecto a la flexibilidad horaria que se otorgará a las comunidades vulnerables.

A pesar de las carencias en la red eléctrica, el suministro de agua potable se mantiene garantizado a través de la conexión directa a las redes municipales en la totalidad de las escuelas de la frontera. Más allá de la contingencia climática, el sector enfrenta una transformación estructural debido al cambio en la curva demográfica que provoca una reducción paulatina de la matrícula estudiantil en cada ciclo escolar.

Esta tendencia causó el cierre progresivo de aulas y la desaparición total de los turnos nocturnos que operaban hace tres décadas en Reynosa y Laredo, un fenómeno que las autoridades revisarán detalladamente en los próximos días durante una mesa de trabajo programada con la representación sindical.

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