Por La Libre

Por Edelmira Cerecedo Garcìa.
La reunión de Américo Villarreal con la Presidenta Claudia Sheinbaum y el resto de gobernadores no fue una simple foto política desde la CDMX. Detrás del encuentro sobre el IMSS-Bienestar viene una apuesta grande: transformar de fondo el sistema de salud en los estados y particularmente en Tamaulipas.
Y aquí hay algo importante: Américo no es un improvisado en el tema. Viene del sector salud, conoce el terreno, sabe dónde duelen las carencias y también entiende que el reto no es menor.
Por eso hoy Tamaulipas está buscando subirse con fuerza al nuevo modelo nacional de atención médica.
Lo que viene podría marcar un antes y un después si realmente aterrizan más hospitales equipados, abasto de medicamentos, infraestructura y atención digna para miles de familias tamaulipecas que durante años batallaron con un sistema rebasado.
La cercanía política entre el Gobierno de Tamaulipas y la Presidencia también puede abrir puertas importantes para inversión, coordinación y programas que antes simplemente no caminaban.
Hoy el mensaje parece claro: el gobierno estatal quiere dejar de administrar problemas y empezar a construir soluciones. Y si el IMSS-Bienestar logra consolidarse, Tamaulipas podría entrar a una nueva etapa en materia de salud pública.
UAT
Más allá del protocolo y las fotos oficiales, la entrega del Doctor Honoris Causa al secretario de Salud, David Kershenobich, también deja lectura política y académica. Nadie puede negar su trayectoria médica y científica, pero en tiempos donde el sistema de salud sigue enfrentando carencias y críticas, estos reconocimientos inevitablemente generan debate.
La UAT apuesta por reconocer a una figura de peso nacional en el ámbito médico, y eso le da proyección a la universidad. Aunque también queda la pregunta de siempre: que estos homenajes no se queden solo en el simbolismo y realmente sirvan para acercar soluciones, investigación y beneficios concretos para Tamaulipas y para el país.
EL VERDE… ¿PARTIDO O NEGOCIO PRIVADO?
Manuel Muñoz Cano se vendió como el gran rostro del Partido Verde en Tamaulipas, pero puertas adentro muchos saben que terminó manejando al partido como franquicia personal, repartiendo chalecos verdes a conveniencia, quitando espacios cuando le estorbaban y decidiendo candidaturas como si fueran herencia familiar.
Porque una cosa es construir partido y otra muy distinta es adueñarse de él.
Y sí, hay quienes todavía recuerdan cómo varias mujeres fueron desplazadas, minimizadas o simplemente borradas del mapa político cuando dejaron de servir a los intereses del dirigente en turno.
La misoginia en la política no siempre se grita… a veces se opera en silencio, quitando espacios y cerrando puertas.
Muñoz Cano creyó que colgándose de figuras como Eugenio Hernández el Verde levantaría vuelo por sí solo, pero terminó convirtiendo al partido en un club de sobrevivencia política donde lo importante no era la militancia ni las causas ambientales, sino mantenerse vigente en la foto, aunque fuera reciclando personajes de siempre.
Y mientras tanto, muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras hablando de “lealtad” brincaron de partido en partido cuando les convenía. Ahí está el ejemplo de Rigoberto Rodríguez Rangel, que en su momento encontró en el Verde el trampolín perfecto para llegar al Congreso, representando durante tres años a la bancada del tucán.
Por eso ahora resulta hasta cómico ver a varios disfrazarse de pureza política bajo el color guinda, señalando a otros compañeros como si nunca hubieran pasado por otros partidos, otros acuerdos y otras nóminas.
Como diría el maestro… y aprovechando que será Día del Maestro FELICIDADES: el que esté libre de chapulineo político, de traiciones y de conveniencias… que tire la primera piedra….CÓMO BUENA MAESTRA DE CIENCIAS OCULTAS ÓSEA BRUJA….Se los dejo de tarea




Deja un comentario