Por Emmanuel Delgadillo
Ciudad Vicctoria, Tamaulipas. La intrusión de agua de mar en el sistema hídrico de El camote está asfixiando a las especies locales. Frente a la parición de decesas de peces muertos en las ríberas del sur de la entidad, el secretario Karl Heinz Becker Hernández movilizó a las corporaciones estatales para medir la magnitud del daño, un desequilibrio provocado por las altas mareas que rebasaron y contaminaron las reservas de agua dulce.
El diagnóstico descartó de inmediato un derrame químico. Tras la ejecución de seis muestreos coordinados entre la Procuraduría ambiental y autoridades hidráulicas, la sobre salinidad quedó confirmada como la causante de la mortandad.
«Con el tipo de peces afectados te das cuenta de cuáles son las que toleran más la sal y cuáles no», explica el funcionario sobre el fenómeno natural que golpeó a los pescadores.
Para evitar un foco de infección, el gobierno canalizó las maniobras de retiro con la Profepa. El titular de la dependencia aclara que la crisis no representa un riesgo sanitario directo para los habitantes de la zona conurbada, más allá de vigilar quen o ingrese líquido salino a la red de distribución potable urbana.
Pero el asedio ecológico golpea en ambos extremas del mapa. A cientos de kilómetros de la costa sur, la alguna de Reynosa enfrenta su propia agonía.
Las fuertes rachas de viento en la franja fronteriza arrastran toneladas de lirio y basura hacia el cauce norteño, obligando a las cuadrillas a realizar una veintena de jornadas de limpieza profunda. La urgencia del operativo busca frenar la contaminación del hábitat, un proyecto de saneamiento que corre a la par de la reconstrucción de la Casa de la Tierra, un recinto de educación climática que la actual administracio´n recibió en ruinas y que reabrirá sus puertas a la brevedad.





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