Marzo 15 de 2026
Por Emmanuel Delgadillo
Ciudad Victoria, Tamaulipas. — Una transformación física y mental de medio año, sumada al asesoramiento de especialistas en salud mental, marcó la preparación del filme mexicano «Psicópata: El asesino del conejo blanco», reveló el director Fernando Barreda.
En entrevista exclusiva para Tribuna Abierta y Sentido Común, el productor de Nopal Army Films explicó que, rumbo al estreno nacional del 19 de marzo, el elenco evitó representaciones superficiales de los trastornos mentales. José Meléndez, actor que interpreta al personaje de Ariel, realizó una preparación de seis meses para encarnar al antagonista, mientras que la actriz Adriana Llárez, protagonista en el papel de Nora, trabajó con profesionales de la salud para desarrollar las distintas identidades de su personaje.
Al respecto, Barreda señaló: «José Meléndez realizó una transformación física y mental de seis meses para interpretar al asesino, mientras que Adriana Llabres trabajó con psiquiatras especializados para dar vida a las identidades de su personaje de manera sutil y aterrizada, evitando caricaturas».
Indicó que este rigor actoral es fundamental para el planteamiento de la película, la cual se presenta como una reflexión sobre la psiquis humana y el origen de la agresividad en el entorno social. El cineasta detalló que la obra busca analizar los factores estructurales que originan la violencia desde la infancia.
«La película no busca justificar al asesino, sino entender de dónde nace la violencia. Es un ensayo sobre la psiquis humana que pone sobre la mesa el fallo de la sociedad, la falta de atención a la salud mental y las carencias en la educación familiar. A menudo señalamos al ‘monstruo’ con facilidad, pero ignoramos el ciclo de abandono y traición que lo formó», expresó.
Además, la producción de esta cinta independiente enfrentó diversas dificultades durante el rodaje. El equipo técnico debió resolver un cambio de dirección imprevisto por motivos de salud, así como la realización de efectos especiales de alta complejidad con recursos limitados.
El productor explicó: «Hacer cine independiente con un guion tan ambicioso requiere una gran creatividad para administrar el presupuesto. El rodaje enfrentó retos técnicos complejos, como el uso de prostéticos de sangre que duraban pocos minutos en pantalla, además de un cambio de dirección de último momento debido a una urgencia médica del autor original».





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