Opinión Pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- En política hasta los rebaños se cansan del pastor cuando este deja de conducir para empezar a mandar a golpes de imposición.
Es lo que ocurre en el PAN Tamaulipas, donde 24 de 28 comités municipales levantaron la voz para exigir al CEN que convoque a elecciones, toda vez que el periodo del gerente, Luis “Cachorro” Cantú, venció hace seis meses.
La rebelión interna en contra de una corriente agotada y cuestionada surgió del cuadro menos esperado, Andrés González Galván, quien probó las mieles del presupuesto y comió de la mano de los Cabeza de Vaca. Fue magistrado del Tribunal de Justicia y secretario ejecutivo del Instituto de Transparencia, además de candidato a la presidencia municipal de Madero, donde exhibió sus miserias como político.
Es el “asesor jurídico” de la división de la yunta cabecista, la que retrata con rudeza la descomposición azul y el negro futuro que les espera, tanto que podrían perder el registro estatal (subsidio) en los comicios del 2027.
Comieron y bebieron del cabecismo, como Alma Ramírez Izaguirre, exregidora en Victoria y excontralora de la General de Gobierno con su amigo Truko, que ahora lidera la división.
Entendieron que seguir sometidos al mismo grupo no solo los hunde, sino que los condena al fracaso electoral y, por tanto, al cierre del acceso a los billetes oficiales, que en última instancia es lo que más les interesa.
Más que una presidencia, lo que ha existido con Cantú es una gerencia: control faccioso, esquema de mando cerrado para conservar cuotas, repartir candidaturas y blindar intereses de los Cabeza de Vaca.
Este martes convocaron a conferencia de prensa en las propias oficinas del PAN, en 22 Berriozábal, en una tímida protesta sin mencionar culpables de sus males. ¿Siguen siendo fans de los García? Dicen que los golpes enseñan.
Tarde se dieron cuenta de que necesitaban destetarse. Ya no podrán hacerlo. El dueño de las siglas en Tamaulipas les comió el mandado.
El escenario que viven tiene nombre: cacicazgo de una familia y camarilla de compadres. Y los cacicazgos, aunque se disfracen, terminan pudriendo todo desde adentro.
No somos genios ni adivinos, pero lo que puede seguir es convertir el comité estatal en una delegación dependiente del nacional, en la que la gerencia seguirá en manos del cabecismo.
Desenlace esperado: le van a “pelar los ojos” a Ismael y a Francisco. La franquicia es suya. Debió haberle costado sus buenos pesos, que salieron del erario. No puede dejar de gozar de los beneficios que escurren.
Ya no quieren ser comparsa, pero reaccionaron tarde. Por diez años se conformaron con migajas. En el corto plazo no podrán quitarse el yugo.
Les quedan dos caminos: seguir aplaudiendo y moviendo la matraca, pegar propaganda, validar los acuerdos tomados desde “el otro lado”, disciplinados; o guardar silencio, si es que le tienen amor a la camiseta.
Si atacan y enlodan, serían expulsados.
Como militantes seguirán siendo borregos hasta que aquel lo decida. Tarde se dieron cuenta de que Cachorro y Francisco no los representan, sino que los administran como ganado.
La llamada “rebelión de los borregos” encierra una ironía: quienes fueron tratados durante años como rebaño terminaron por darse cuenta de que el problema no era la falta de pastor, sino el exceso de desvergüenza.
La definición es brutal pero exacta: cuando el rebaño se voltea, no es porque haya perdido el rumbo, es porque descubrió que lo llevaban al matadero político sin que escurran “sobrinas” de miel.
Quisiéramos estar equivocados, pero es la suerte que espera a los rebeldes inocentes: la bota vacuna en el pescuezo.
El gobernador Américo Villarreal dedicó a temas de salud su conferencia semanal con la prensa, que tradicionalmente tiene como escenario el Salón Independencia, antiguo recinto del Congreso del Estado (segundo piso del Palacio de Gobierno).
Américo es médico de profesión y, si hay un tema que domina, es el de salud. Por eso sabe que Tamaulipas ha destacado a nivel nacional en elevar la calidad de vida y el bienestar de las familias de los 43 municipios.
El gobierno de la transformación “logró recuperar lo que estaba colapsado” (que dejó el gobierno anterior) y avanzar hacia un sistema de salud universal gratuito —para los no derechohabientes, que conste—, dijo.
En poco más de tres años de administración se logró reducir hasta en 25 por ciento las muertes intrahospitalarias por infarto agudo al miocardio; los medicamentos oncológicos están garantizados al cien por ciento y somos, hoy por hoy, el único estado sin casos de sarampión en 2026.
Otro de los logros que destacó, siempre acompañado de colaboradores del sector salud, es que somos punta de lanza nacional en la implementación del iBreast Exam, un dispositivo para detectar cáncer de mama.
El Congreso de Tamaulipas tiene trabajo en comisiones el jueves 12, en el que destaca un tema: la reversa a un decreto del 15 de diciembre de 2023, por el que se donó al IMSS un predio de cinco hectáreas ubicado en Altamira.
La Ley de Bienes del Estado dice que, si el terreno no se utiliza para los fines señalados dentro de un plazo de dos años, debe regresar a la hacienda pública.
No piense mal usted, querido lector. El terreno se dedicará a instalaciones dentro de los convenios del Gobierno del Estado con IMSS-Bienestar.






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