PASADO MERIDIANO
Gricelda Guerra Romero

Dice un dicho que el valiente vive hasta que el cobarde quiere, y así está pasando al interior del PAN Tamaulipas, donde los militantes ya se cansaron del dominio de Luis René Cantú, alias El Cachorro, que salió mañoso y abusivo, retrasando por más de seis meses su salida de la dirigencia, a la que se ha aferrado como chinche.

Fue tanto el hartazgo que este martes 28 presidentes de comités municipales del PAN no pidieron, exigieron a voz en cuello el cambio inmediato en la presidencia estatal del partido azul, ante el cacicazgo que ha imperado desde que tomó posesión en 2022 El Cachorro Cantú. Un mandato donde la militancia no existe, solo el grupo cabezón de Reynosa, que ha manejado al partido como negocio particular, colocando a la parentela en los mejores cargos.

Y pese a los resultados, que en cada proceso el PAN perdía terreno, Luis Cantú se negaba rotundamente a dejar el cargo, haciendo oídos sordos a la demanda de los militantes.

Los panistas más ilusos esperaban que, concluido el periodo de El Cachorro en la dirigencia, este entregara el cargo. Pero esto no sucedió y simplemente se hizo como que la Virgen le hablaba cuando se le recordaba que su periodo había concluido.

Pero como nada dura para siempre, esta semana la impaciencia se desbordó en la militancia azul, uniendo su voz en un reclamo y exigiendo la salida de Luis René Cantú de la dirigencia, así como la renovación del Comité Directivo Estatal bajo la elección directa de la militancia, algo que ya les urge para enfocar toda su atención en los procesos electorales de 2027 y 2028.

Según han declarado los inconformes, El Cachorro ya había sido notificado por el CEN sobre el vencimiento de su periodo el 24 de febrero, así como de una resolución judicial el 3 de marzo para la emisión de la convocatoria. Pero simplemente esto ha sido ignorado por él o, como dicen, se ha hecho “el loco”.

Ante la postura del dirigente estatal, la militancia ha elevado su protesta, exigiendo la elección de un nuevo comité estatal que esté libre de cualquier influencia, como ha sucedido desde que El Cachorro ha estado al frente del PAN.

Pero lo que más llamó la atención fue que al frente de estos comités iba nada más y nada menos que Andrés González Galván, quien en su momento disfrutó de las mieles del poder durante la administración de Francisco García Cabeza de Vaca, al grado que hasta lo apoyaron para la candidatura a la alcaldía de Ciudad Madero. Y verlo ahora levantando la voz contra quienes en su momento lo beneficiaron con cargos públicos habla de cómo están las cosas al interior del PAN.

Pero ahora, ante el temor de sufrir otra derrota más que podría poner en riesgo al partido en Tamaulipas, ha provocado que le vuelvan la espalda a quienes un día los beneficiaron. Sin embargo, la tienen difícil considerando que los hermanitos de Reynosa —no El Cachorro— se han apoderado del partido, que más bien han convertido en su franquicia política.

Deja un comentario

Tendencias