El fuego en el ejido Vallehermoso, en la sierra de Miquihuana, ha entrado en su fase de liquidación final después de días de combate en terrenos de difícil acceso. Las brigadas que subieron a pie tierra durante la madrugada confirmaron que ya no existen fumarolas activas ni puntos de calor que amenacen con reavivar las llamas. Luis Gerardo González de la Fuente, coordinador estatal de Protección Civil, confirmó que el siniestro se encuentra bajo control total, aunque un grupo de 50 personas permanecerá en la zona para mantener una vigilancia preventiva hasta que el sobrevuelo del mediodía verifique la extinción absoluta.
Las llamas consumieron un total de 480 hectáreas de vegetación, según las mediciones satelitales que sirven de base para el reporte oficial. Durante la etapa más crítica del incendio, el contingente superó los cien elementos, incluyendo a la Guardia Nacional y la Guardia Estatal, quienes ya se retiraron del campamento base. En la montaña se quedan únicamente brigadistas forestales de la Secretaría de Desarrollo Rural, Conafor y voluntarios locales, quienes conocen las brechas y los puntos donde el viento suele jugar en contra. La lluvia que cayó recientemente en la zona alta fue un factor determinante para humedecer el suelo y facilitar las labores de liquidación, a diferencia de otras áreas más bajas donde solo se registró granizo.
González de la Fuente dijo que la respuesta operativa se dio en menos de ocho horas tras el primer reporte, a pesar de que los campamentos se instalaron en puntos donde el personal debía caminar hasta cuatro horas para llegar al frente de combate. Explicó que la estrategia se diseñó para proteger la integridad de los bomberos forestales, evitando ascensos en horarios donde el descenso nocturno representara un peligro. Esta logística permitió que el helicóptero y la avioneta del estado trabajaran en frentes específicos tras una valoración técnica de los vientos y la densidad de la maleza.
Como parte de una estrategia para fortalecer la humedad en el suelo y prevenir futuros siniestros, el gobierno estatal inició este viernes un programa de estimulación de nubes. Una aeronave equipada con tecnología propia despegó a las 13:00 horas para sobrevolar la zona centro, el Altiplano y la Sierra Madre. El objetivo de este bombardeo es elevar la probabilidad de lluvia de un 40 a un 80 por ciento, aprovechando las condiciones de las nubes que se presentan con la entrada del frente frío número 40. Este equipo de estimulación ya no depende de empresas externas, lo que permite una reacción más rápida ante las necesidades del campo y la prevención de incendios.
En cuanto al clima para los próximos días, el pronóstico indica que no habrá descensos extremos de temperatura pese a la llegada del nuevo sistema frontal. Lo que predomina son las «asuradas» o vientos cálidos del sur, que aumentan el riesgo en las quemas agrícolas. González de la Fuente aseguró que la vigilancia se mantiene sobre los 55 frentes fríos programados para la temporada, pero descartó valores cercanos a los cero grados en el corto plazo. La recomendación para los habitantes de las zonas rurales es evitar las quemas de pastizales sin previo aviso a las autoridades, ya que las ráfagas de viento pueden convertir una limpieza de terreno en un incendio forestal en cuestión de minutos.





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