Por Emmanuel Delgadillo
Las neveras de los centros de salud de Tamaulipas resguardan hoy 240 mil dosis destinadas a frenar cualquier avance del sarampión en el estado. El despliegue preventivo ha logrado mantener le contador de contagios confirmados en el cero, pese a que la movilidad en la frontera y el contexto nacional ponen a prueba la vigilancia epidemiológica cada día.
Vicente Joel Hernández Navarro,secretario de Salud, comenta que ya alcanzaron un avance del 43% respecto a la meta de 575 mil dosis que el gobierno federal fijó para cubrir en apenas diez semanas.
El trabajo se concentra en una ventana de tiempo crítica para la población infantil. Los niños de 12 meses, 18 meses y seis años son la prioridad absoluta de las brigadas, pues si no reciben el biológico en esos plazos, quedan fuera de los esquemas regulares y se convierten en un riesgo para la inmunidad colectiva. El secretario aseguró que el esfuerzo actual busca rescatar a esos menores rezagados que, por diversas circunstancias, no habían completado su protección en años anteriores. Aunque las plataformas nacionales a veces tardan en reflejar estas cifras de vacunación extemporánea, los registros locales muestran una actividad constante en las unidades médicas para cerrar las brechas de vulnerabilidad.
En el monitoreo diario aparecen sospechas que obligan a actuar con rapidez. Actualmente existe una reserva de 12 casos probables de fiebre exantemática bajo análisis; no son casos confirmados de sarampión, pero se tratan como si lo fueran para activar de inmediato los cercos sanitarios. Este procedimiento implica reforzar la vacunación en las manzanas a la redonda y vigilar a los contactos cercanos del paciente sospechoso. El secretario dijo que reportar estos síntomas, aunque resulten negativos, es la herramienta más útil que tienen para que Tamaulipas siga sin contagios mientras el resto del país enfrenta una situación distinta.
La vigilancia no termina en las clínicas. Ante la preocupación por la presencia del gusano barrenador en animales domésticos, las autoridades sanitarias mantienen una estrecha comunicación con los equipos de ingeniería y zoonosis. Hasta el momento no hay un solo ser humano afectado por este parásito en el estado, pero el acompañamiento de las jurisdicciones sanitarias es permanente para detectar cualquier señal en perros o ganado que pudiera escalar a un problema de salud pública. Hernández Navarro comentó que, si bien se han detectado casos en animales, el seguimiento es riguroso para evitar que el problema salte a la población.
Este despliegue de salud llegó también a zonas rurales impactadas por contingencias ambientales. En los alrededores de El Encierro y Valle Hermoso, donde el fuego ha movilizado a los cuerpos de bomberos, el centro de salud local opera con médicos y enfermeras de planta para atender posibles cuadros de alergias o problemas respiratorios derivados del humo. La estancia de estos profesionales en comunidades alejadas ha sido posible gracias a una política de salarios competitivos que ha motivado a médicos jóvenes a establecerse en estas áreas. El secretario explicó que la intención es mantener una presencia digna y constante, asegurando que ante cualquier emergencia, la respuesta médica esté a unos cuantos kilómetros y no dependa de traslados largos hacia las cabeceras municipales.





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