Opinión pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Dos temas siguen flotando en el ambiente político de Tamaulipas: la orden de aprehensión contra Francisco García Cabeza de Vaca, y los “pantalones” de la presidenta Claudia Sheinbaum para defender su proyecto de reforma electoral.
Del primero, es el deslinde, la orfandad en que lo han dejado sus colegas panistas. Hasta sus hijos putativos hoy lo niegan. Nadie quiere levantar la voz para defenderlo, ni sus otrora incondicionales como “Cacharro” Cantú, jefe estatal del Partido Acción Nacional.
El CEN no ha dicho una sola palabra pese a que el prófugo es su representante en América del Norte, Estados Unidos y Canadá.
Dicen que la victoria tiene cien padres y la desgracia es huérfana. En política las lealtades duran hasta el último peso o la última quincena. La traición está a la vuelta de la esquina.
Aquellos a los que ayudó, no pocos hoy millonarios, lo ven como estorbo para sus aspiraciones. Brincaron de tribu o cambiaron de partido cuando el barco azul se hundía. Los más quieren salvar el pellejo.
Solo y a su suerte. Los de su círculo íntimo traicionaron lealtades, lo que no es nuevo en la condición humana. Es parte de la lucha por el poder.
Todos callados, hasta el carnal aficionado a la porno; su exsecretario general de Gobierno, César Verástegui Ostos, espera agazapado el momento de arrebatarle lo que queda del PAN Tamaulipas.
Parece —¿es?— un apestado. ¿En dónde los alcaldes que llevó al poder? ¿y la bancada panista en el Congreso del Estado? ¿y sus amigos a los que hizo magistrados del Tribunal de Justicia? ¿en dónde Jesús Nader Nasrallah, su secretario de Administración? Callados.
¿En dónde la senadora Sanmiguel? No voltea, ni sus cuatachos exsecretarios del gabinete. Pareciera que saben que es culpable y participan de una dulce venganza. Los arrastró a la corrupción.
¿Y los diputados federales del PAN? Ni una voz, un desplegado o manifestación apoyando la versión vacuna de ser un perseguido político.
Con su silencio avalan estar de acuerdo con el próximo encarcelamiento.
En la última sesión del Congreso local, la diputada Lucero Martínez López subió punto de acuerdo para pedir al Instituto Nacional Electoral y a la Secretaría de Relaciones Exteriores que expliquen de una vez y entreguen copias de los expedientes sobre el estatus de nacionalidad del exgobernador. Esperan pronta respuesta.
Es que, dicen, cuando le conviene se asume mexicano; cuando no, se dice “gringo”.
Por cierto, el hombre armó —vía remota— escándalo al aire en el noticiario de Azucena Uresti en Radio Fórmula al tratar de refutar al diputado morenista Arturo Ávila Anaya, que en esos momentos era entrevistado junto al panista Federico Döring.
Don Francisco perdió los estribos, enfureció, gritó, insultó y retó a Ávila a un debate sobre narcoterrorismo en Nueva York o Washington… Anda desesperado. Anda de mecha muy corta.
Ávila aceptó el reto siempre y cuando el señor García venga a México también a debatir… Dejó los rayones. Perdió. No puede venir a territorio porque lo encarcelan.
Cabeza tuteó al diputado. Ávila, con todo respeto, se refirió al ex como de “usted”, aunque sin bajarlo de facineroso, criminal, operador ilícito, imputado. No le llamó delincuente, dijo, por respeto al programa radiofónico.
Pensar que puede ser aprehendido debe generarle desesperación. Con seguridad no duerme bien. La soledad acaba. Se ausentaron aquellos que iban a Texas a recibir instrucciones, palmadas o regaños.
En cuanto a la reforma electoral, el tema son los “pantalones” de la presidenta para defender su proyecto, cuente o no con el apoyo de la mayoría calificada de las cámaras.
Por más necios que se pongan los líderes no negociará con los aliados Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo para quedar en lo mismo: las listas plurinominales o aceptar que el subsidio a partidos quede igual.
Hay convicciones. Primera vez que un jefe de Palacio Nacional se “faja” en no modificar una iniciativa, lo que le vale estrellitas en su popularidad, que al final podría darle los votos para sacar el decreto. Cumplirá con mandar el proyecto a la Cámara Baja y que los legisladores se pongan de acuerdo o voten en contra.
En lo local, el gobernador Américo Villarreal Anaya recibió en Matamoros al titular del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, Octavio Romero Oropeza, para hacer una evaluación del programa de construcción de vivienda en Tamaulipas y la firma de convenio que permitirá —por primera vez— a los trabajadores del Gobierno estatal y magisterio contar con una casa dentro de Vivienda para el Bienestar.
Romero hizo un reconocimiento al ejecutivo por lograr que Tamaulipas sea el estado que más vivienda tiene en construcción. Suman 26 desarrollos en que se erigen hasta 84 mil casas: 60 mil de Infonavit y 24 mil de la Comisión Nacional de Vivienda.
En el ámbito universitario, el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, se reunió en Ciudad de México con el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, Mauricio Sulaimán. Acordaron impulsar programas conjuntos para fomentar la práctica del boxeo entre la comunidad universitaria.
En Victoria, el alcalde Eduardo Gattás Báez inauguró el primer punto de venta de Leche para el Bienestar en beneficio de familias vulnerables.
Estará ubicado en 17 Hidalgo y Juárez. Comenzará con la entrega de 200 tarjetas de afiliación y se irá ampliando hasta llegar a 21 mil personas que constituyen hoy el padrón de beneficiados.






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