Por Redacción
Las carreteras y zonas rurales de Sinaloa permanecen bajo un despliegue operativo que ha transformado la presencia de las fuerzas federales en los últimos meses, luego de que las disputas internas entre grupos criminales detonaran una escalada de violencia a finales de 2024. Desde octubre de ese año, la instrucción de la presidencia movilizó a la Defensa Nacional, la Marina y la Guardia Nacional para contener las agresiones en zonas críticas, estableciendo un control directo sobre las rutas de trasiego y los laboratorios de producción de sintéticos. Esta intervención no se limita al patrullaje preventivo, sino que evolucionó hacia un esquema de inteligencia coordinada con las autoridades estatales para golpear las estructuras financieras y el armamento de las células delictivas que operan en los municipios de mayor incidencia.
Omar García Harfuch llegó a la entidad para supervisar personalmente los avances de esta estrategia, la cual acumula ya 2,225 detenciones de personas vinculadas a delitos de alto impacto entre el inicio de la administración y la primera quincena de febrero de 2026. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana dijo que la prioridad es desarticular las redes de violencia mediante el fortalecimiento de las capacidades de investigación y la entrega de equipo especializado a la policía estatal, que recibió 100 patrullas nuevas y capacitación directa por parte del Ejército Mexicano. Durante la presentación del informe, el funcionario aseguró que el golpe a la estructura criminal se refleja en el aseguramiento de 33 toneladas de droga y el desmantelamiento de 1,942 laboratorios clandestinos utilizados para fabricar metanfetaminas.
El arsenal retirado de las calles sinaloenses representa el 20 por ciento de todas las armas incautadas en el país, lo que significa que una de cada cinco piezas aseguradas a nivel nacional se localizó en este territorio. Las cifras oficiales arrojan el decomiso de 4,850 armas de fuego, más de un millón de cartuchos útiles y equipo de alto poder que incluye fusiles Barret, ametralladoras y lanzagranadas. García Harfuch mencionó el aseguramiento de 5,500 artefactos explosivos improvisados, un tipo de armamento que las células delictivas han comenzado a utilizar con mayor frecuencia para defender sus áreas de influencia o agredir a las fuerzas de seguridad en los caminos rurales de la sierra de Sinaloa.
Uno de los hechos que marcó la agenda de seguridad fue la privación de la libertad de 10 trabajadores mineros en el municipio de Concordia, un caso que derivó en la captura de Jesús Abel “N”, identificado como un generador de violencia vinculado a la facción de Los Chapitos. El secretario explicó que los trabajos de inteligencia permitieron ubicar fosas clandestinas en la zona, donde peritos especializados de la fiscalía federal realizan actualmente las diligencias para el reconocimiento de los restos. De igual forma, el funcionario reportó la detención de un sujeto responsable del ataque contra los diputados Elizabeth Montoya y Sergio Torres en Culiacán, confirmando que ya existen órdenes de aprehensión adicionales para capturar al resto de los involucrados en la agresión ocurrida a finales de enero.
El operativo federal también ha logrado la captura de objetivos prioritarios buscados por agencias internacionales, como Daniel Alfredo “N”, alias El 23, un operador del Cártel de Sinaloa detenido en Mazatlán con fines de extradición hacia los Estados Unidos. García Harfuch aseguró que este individuo lideraba una red transnacional de distribución de fentanilo, un perfil similar al de Daniel “N”, quien contaba con una ficha del FBI y fue localizado en Culiacán tras una labor de seguimiento conjunto entre el Ejército y personal de investigación. En otras acciones realizadas en Badiraguato y El Dorado, las fuerzas federales capturaron a Israel “N”, alias El Palillo, y a Iván “N”, cabecillas regionales que supervisaban la producción de drogas sintéticas para grupos rivales.
Las investigaciones en torno a la desaparición de cuatro personas originarias del Estado de México en Mazatlán continúan activas, luego de que fueran interceptadas por un grupo criminal mientras viajaban en vehículos tipo racer. De este caso ya hay dos detenidos cuyas declaraciones han permitido identificar al resto de los responsables, mientras las células de búsqueda mantienen el despliegue en las rutas turísticas y comerciales del sur del estado. García Harfuch concluyó que las líneas de investigación permanecerán abiertas para garantizar que los homicidios, extorsiones y el tráfico de fentanilo no queden impunes, manteniendo la presencia continua del gabinete de seguridad en Sinaloa para evaluar los resultados operativos conforme evolucione el conflicto entre los grupos delictivos.






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