Por Emmanuel Delgadillo
El flujo constante de personas en la franja norte de Tamaulipas mantiene a la tuberculosis como uno de los retos de salud pública más complejos para el estado. Ciudades como Reynosa y Matamoros, la convergencia de migrantes provenientes de diversas regiones de México, así como de Centro y Sudamérica, genera un escenario de movilidad que dificulta el control epidemiológico de la bacteria.
Las condiciones de hacinamiento, los niveles de pobraza y la falta de una alimentación adecuada durante los proyectos de tránsito con los factores principales que alimentan la estadística de contagios.
Víctor García Fuentes, presidente de la Comisión de Salud en el Congreso Local, puso sobre la mesa la necesidad de entender la tuberculosis no como un problema aislado, sino como un eje toral de la salud pública tamaulipeca. El legislador explicó que, ante la inestabilidad poblacional propia e la frontera, el sistema de salud ha tenido que adaptar sus distritos para contar con departamentos especializados en la detección oportuna. Aseguró que el trabajo en territorio se concentra ahora en identificar los síntomas de forma temprana mediante esquemas de diagnóstico permanente, buscando evitar que la cadena de transmisión se extienda entre los grupos más vulnerables.
El proceso clínico dentro de las unidades de salud inicia con la práctica de la baciloscopia, técnica fundamental para el diagnóstico primario de la bacteria en el organismo. Una vez que este estudio arroja un resultado positivo, los laboratorios estatales proceden con análisis de confirmación más profundos para establecer el esquema médico a seguir. Es vital que la ciudadania entienda que contraer tuberculosis no equivale a una sentencia de muerte ya que la enfermedad es totalmente curable si el paciente se apega con rigor a las indicaciones de los especialistas.






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