Crónicas del Sur | José Juan Tomas

Lo que parecía un debate serio, con posturas firmes y argumentos sólidos, terminó convertido en una comparsa obediente al alcalde » Marciano»,  Erasmo González Robledo.

La discusión en el Cabildo de Ciudad Madero sobre la sentencia de un juez federal para liquidar un adeudo histórico con el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento (SUTSHA), por 51 millones de pesos, dejó más dudas que certezas… y evidenció traiciones políticas.

No se trata de un adeudo reciente. Son al menos seis administraciones las que dejaron crecer esta bola de nieve, acumulando cerca de 15 años de irresponsabilidad financiera. La deuda no nació ayer, pero el costo lo pagarán hoy los maderenses.

*La traición azul.*

Lo más grave no fue la discusión en sí, sino la postura de quienes prometieron ser oposición firme. Regidores del Partido Acción Nacional votaron a favor del endeudamiento por 51 millones de pesos al municipio petrolero.

Entre ellos destacó Alba Verástegui Ostos, hermana de “El Truco” Verástegui, quien terminó respaldando la propuesta del alcalde. Para muchos, fue una clara traición a los principios que en campaña juraron defender.

Porque una cosa es cumplir con una obligación legal ordenada por un juez, y otra muy distinta es aprobar un endeudamiento sin exigir responsabilidades claras a quienes dejaron crecer el problema.

La voz que no se dobló
En contraste, la regidora Mayra Ojeda Chávez mantuvo su postura de abstención, calificando la medida como una traición a la confianza de los maderenses.

Dejó claro que ni amenazas de destitución ni presiones políticas cambiarán su decisión.

En tiempos donde la disciplina partidista suele imponerse sobre la conciencia, su postura rompió la uniformidad del aplauso fácil.

Deuda heredada… pero pueblo castigado
El adeudo con el SUTSHA viene arrastrándose desde administraciones como las de Sergio Posadas Lara, Guadalupe Galván, Jaime Turrubiates Solís y Andrés Zorrilla Moreno.
Seis gobiernos, distintos colores, misma irresponsabilidad.

Sin embargo, mientras se argumenta falta de recursos para cumplir con obligaciones laborales, los ciudadanos observan cómo sí hubo dinero para espectáculos, agrupaciones musicales en el carnaval y gastos que poco tienen que ver con resolver problemas estructurales.

Los fondos del impuesto predial, de tránsito y vialidad, deberían traducirse en servicios eficientes, calles dignas y estabilidad financiera. No en distracciones festivas que, aunque populares, no resuelven el fondo del problema.

¿Justicia laboral o rescate político?
Nadie puede negar el derecho legítimo de los trabajadores a recibir lo que por ley les corresponde.

Pero tampoco se puede ignorar que la aprobación del endeudamiento se dio sin una investigación profunda ni un deslinde puntual de responsabilidades.

Porque pagar 51 millones sin señalar culpables es enviar el mensaje de que en la política local nadie responde por sus omisiones.

Hoy, el Cabildo de Ciudad Madero dejó claro quiénes prefieren alinearse y quiénes están dispuestos a sostener su postura, aun bajo presión.

La historia juzgará si esta decisión fue un acto de responsabilidad institucional… o simplemente otro capítulo de disciplina partidista disfrazada de legalidad.

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