Por Emmanuel Delgadillo
La circulación activa del virus del sarampión en diversas regiones del país obligó a las autoridades sanitarias de Tamaulipas a endurecer sus protocolos de vigilancia epidemiológica y blidnar los esquemas de inmunización en la población infantil. A pesar de que la entidad no registra casos positivos en lo que va del año, la presencia de brotes en estados vecinos y la alta movilidad de viajeros mantienen en alerta a los equipos de respuesta rápida. La estrategia busca cerrar las brechas de cobertura que aún persisten en ciertas gruops de edad para evitar que el virus encuentre una ventana de entrada y se disperse localmente.
Vicente Joel Hernández Navarro, titular de la dependencia, reconoció que el riesgo es latente y no permite relajar las medidas preventivas. El año pasado, el estado confirmó 12 contagios, todos ellos clasificados como importados y vinculados a la movilidad de la comunidad menonita proveniente de Chihuahua. En el ciclo actual, el sistema de salud destacó siete casos sospechosos que encendieron las alarmas, aunque los análisis de laboratorio descartaron la presencia de la enfermedad en todos ellos. Sin embargo, la instrucción para las brigadas médicas es manteneder la búsqueda intencionada de síntomas y asegurar los cercos sanitarios ante cualquier indicio.
El reto principal radica en alcanzar la inmunidad de rebaño, un indicador que requiere tener vacunada al 96% de la población para cortar efectivamente la cadena de transmisión. Los datos actuales muestran un comportamiento desigual: mientras que en los niños de seis ñaos la cobertura alcanza el 96%, en los grupos de 12 y 18 meses los indices oscilan entre el 80 y el 82%. Existe además un rezago importante del 40% en vacunación extemporánea, es decir, menores que reciben el biológico fuera de los tiempos ideales, lo que deja periodos de vulnerabilidad que el virus puede aprovechar.
A la par del sarampión, la vigilancia se extiende hacia la influenza y la posible llegada de nuevas variantes virales, conocidas coloquialmente como «super gripe», que aunque no tienen presencia en el estado, figuran en el mapa de riesgos. Lo que sigue para lel sistema de salud es una campaña intensiva de recuepración de esquemas durante las próximas semanas. La dependencia apuesta a que le contención efectiva dependerá de elevar esos porcentajes en los lactantes y preeescolares, entendiendo que incluso estados con sistemas robustos, como Nuevo León, enfrentan dificultades para frenar los contagios cuando la cobertura baja.





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