DÍAS DE REYNOSA
Por Hugo Reyna
Ayer, en una mesa de tamales a la que nos invitó Héctor Martín Garza González a un grupo de periodistas con motivo del 2 de febrero, Día de la Candelaria, la conversación giró —mientras degustábamos tamalitos de varios guisos— en torno a aquel episodio de la presidenta Claudia Sheinbaum en Baja California, donde la crónica lo calificó como “un regaño” a legisladores y a una alcaldesa del Movimiento.
Llegamos a la conclusión de que fue un momento desafortunado para la presidenta, quien trae encima una enorme presión. Para entonces, ya estaba enterada de la “renuncia” de Adán Augusto López Hernández.
Que le hayan gritado desde el graderío resultó molesto, pues es menester dejar en claro que quienes lo hicieron eran integrantes del Movimiento, de su propio grupo político, del cual ella es, sin duda, la jefa.
De otra manera, un regaño así sería impensable en Claudia Sheinbaum si los gritones hubieran sido “el pueblo”. A ellos jamás les habría dicho nada. Pero siempre tuvo claro quiénes eran los que le gritaban a voz en cuello.
Un mal momento en un lugar desafortunado. Es válido aceptarlo si entendemos que la presión que enfrenta es enorme en su defensa de la gobernabilidad del país.
San Quintín hay que dejarlo ahí. “El Guasón” nos expresó la conveniencia del respeto como premisa, y sobre todo hacia la investidura presidencial, a la que no se puede convocar con gritos.
Marco Gallegos Galván, diputado local del Cuarto Distrito en Reynosa por Morena, sostiene que es imperativo trabajar y responder a las expectativas generadas en el proceso electoral en beneficio de los ciudadanos.
En su caso, recuerda que fue votado con un total de 40 mil votos en un distrito electoral con electores críticos, exigentes y sin compromiso de programas sociales de por medio. Es decir, no se puede rasar igual a un votante de la colonia Jardines o Casabella con otro de La Esperanza o Voluntad y Trabajo, sin menosprecio alguno, solo por las condiciones sociales que los rodean.
“A mis electores debí convencerlos de votar por mí y por el Movimiento. No hay programas sociales o beneficios como condicionantes. En suma, son ciudadanos de clase media y alta; es más laborioso convencerlos y llevarlos a votar.
“Pero logré 40 mil votos. Obtuvimos ocho mil votos más que en la elección de presidente municipal y, aún más, esos 40 mil votos fueron contra toda una operación en nuestra contra y ganamos”, sentenció.
Nos quedamos cortos cuando abordamos hace algunos días el giro que darían en el Ayuntamiento de Reynosa, iniciando este mes de febrero. A través del órgano de difusión del Partido Verde Ecologista de México se presume en su portada la presencia de puros cuadros, algunos nuevos y otros ya “gastados”.
Nuevos como la conductora de NotiGAPE, Nidia Alanís Vargas, que aparece como consejera política del PVEM en Reynosa; Karla González Sánchez, como secretaria de la Juventud; Jorge Santana Castro, regidor del Ayuntamiento; y Héctor Olivares Zavala, consejero político estatal del PVEM. ¿Y los morenistas?
No hay. No vinieron.
Es la terna de “candidateables” de Maki Ortiz Domínguez en Reynosa, con ella como potencial candidata a la presidencia municipal por el PVEM o por el PAN, y a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, en caso de que gane Cabeza de Vaca el PAN con Omeheira López Reyna.
La desgracia política de Adán Augusto López Hernández y, por ende, de José Ramón Gómez Leal y Claudia Hernández Sáenz, ha significado una gracia y ganancia para Maki Ortiz, pues como “anillo al dedo” ha llegado este derrumbe político, concertado ya “desde muy arriba”, el sacrificio de todos ellos a cambio de su concertación en Reynosa.
Es más: tales negociaciones reflejan ya un cambio diametralmente opuesto, incluso en la forma en que ahora la miran en Morena y en el gobierno, donde hasta “amiga” y “señora” la llaman con deferencia.
Siempre lo dijimos. Solo los desvelados y soñadores no lo vieron nunca. Al final, Maki Ortiz Domínguez verá solo por su causa política y la de su vástago. Con ella no hay alianzas ni pactos que valgan. Solo se mueve a partir de su intuición personal y política. Lo demás sale sobrando y valiendo…






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