
Por Hugo Reyna
Instituciones bancarias de la ciudad han sufrido daños en sus cajeros automáticos, y no precisamente se trata de vandalismo aparentemente inofensivo o solo material en perjuicio de los establecimientos.
Se trata de una modalidad novedosa utilizada por delincuentes para alterar los cajeros automáticos, impidiendo o bloqueando el despacho de efectivo para posteriormente robarlo.
La técnica empleada consiste en manipular las ranuras de los dispensadores donde se inserta la tarjeta bancaria, bloqueando la salida de la misma. Cuando el usuario solicita una cantidad de dinero, el efectivo se queda “atorado” en el cajero.
Al percatarse del perjuicio y de la manipulación del equipo, algunas personas optan por retirarse sin recoger el dinero, momento que aprovechan los ladrones, quienes mantienen una “guardia” cercana y regresan para forzar el retiro del efectivo.
Por ello, los propios bancos afectados han recomendado a los usuarios revisar cuidadosamente las condiciones operativas de los cajeros antes de utilizarlos.





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