La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La pandilla reynosense Cabeza de Vaca–Gómez Leal anda desesperada, producto de su evidente declinación política. No muestran el poder de antaño, no enseñan la confianza que transpiraron por décadas, no exhiben su anterior vigoroso músculo.

Al contrario.

Andan, como decía Portes Gil, en el huisacheo.

Es decir: le tiran a la luna para atinarle a las piedras.

El cuerpo desangrado de la familia apenas les permite moverse por las migajas, boronas, de la autoridad en la región.

El JR, sabedor de que sus padrinos políticos están en franca decadencia —Adán Augusto López, Andy López Beltrán y Ricardo Monreal— apenas se mueve tímidamente buscando la gubernatura que cada día ve más lejana.

En Reynosa, el senador Gómez Leal, rompiendo varias reglas electorales, dio su anuencia para que la diputada Claudia Hernández inicie la precampaña por la alcaldía de la ciudad que tanto le ha dado.

Sí.

La damita, que se ha significado —como el cantante Cristian Castro— por hacer nada en el Congreso durante dos periodos, busca ser alcaldesa con el patrocinio de su amigo JR.

Ya tapizó Reynosa con espectaculares, dejando estupefactos a quienes realizan trabajo en el partido esperando los tiempos dictados por la autoridad electoral.

La conducta de los Gómez Leal refleja la angustia de ser desplazados de la red de poder reynosense. Acabadas las fichas de la familia —al interior del clan se les agotaron los cuadros— el reemplazo de su élite está aún verde: apenas se mueve en el cabildo de la ciudad. Están optando por una candidatura exógena.

¿Quién?

La más incondicional de su servidumbre: la diputada Hernández.

Por su parte, los Cabeza de Vaca han decidido hundir al PAN en Tamaulipas. El intento de imponer una candidatura al CDE del partido, que esté bajo su influencia, es desarticular un partido que, desde su fundación en el estado, ha sido una federación de fuerzas locales.

Si el panismo se ve lastimado en esta coyuntura, con la imposición del nuevo liderazgo, se atomizará.

Con un Francisco García Cabeza de Vaca que pretende seguir ejerciendo un ridículo liderazgo desde el exilio, y el soslayo de las corrientes azules que tienen presencia y fuerza social inobjetable en importantes zonas del estado, el PAN se acerca cada día más a su total fragmentación.

Hace años que Tamaulipas y el PAN superaron el mundo político unipolar que construyó la cofradía de los Cabeza de Vaca–Gómez Leal.

Están cayendo por la misma razón que subieron: su naturaleza delincuencial.

Deja un comentario

Tendencias