Por Marcelino García Contreras

“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, es un dicho popular que bien podría aplicarse al alcalde de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado. Y es que, aunque está adoptando posturas defensoras del pueblo de Río Bravo, el pueblo lo conoce y sabe que es un “bandido metido a político”. Su historia es muy conocida: es uno de los pioneros del huachicol en Tamaulipas.

Y miren estas “Chulas Fronteras”, lo tienen registrado como un “gran bandido”, pues en 2007, en una bodega de su propiedad, se decomisaron 45 mil litros de gasolina, asegurándole dos pipas huachicoleras con combustible robado.

Pero en ese mismo año, 2007, durante las elecciones locales del mes de noviembre, quien fuera candidato del PT a la alcaldía, Juan Antonio Guajardo, acusó a Miguel Ángel Almaraz —entonces militante del PRD y candidato— de la enorme cantidad de dinero que le metió a su campaña, derivado de actividades ilícitas.

El 9 de marzo de 2009, Miguel Ángel Almaraz fue detenido como “cabecilla” de una banda dedicada al robo de combustible a Pemex. Además, se mencionó que le fueron detectadas muchas cuentas bancarias y 15 pipas con las que realizaba los movimientos del robo de combustible.

Entonces, el ladrón que roba a bandido merece ser ascendido, según la ley de la política y la burocracia. Entre los movimientos bancarios que se le detectaron a Miguel Ángel Almaraz, superaron los 46 millones de dólares y 750 millones de pesos, lo anterior en el periodo comprendido de 2007 a 2008.

En el año 2015, Miguel Ángel Almaraz fue liberado de la prisión de Tepic, Nayarit, donde estuvo recluido y en proceso por casi seis años.

No tardó mucho y regresó a sus andadas de político, pues en 2017 se postuló nuevamente para la alcaldía por la vía independiente, y el PRI lo puso en donde debería estar, aplastándolo en las urnas.

En 2023, Almaraz Maldonado repitió la historia, pero en esta ocasión se postuló por el Partido Acción Nacional, derrotando al candidato de Morena.

En 2024, el primer día del mes de octubre, Miguel Ángel Almaraz asumió la alcaldía riobravense, cargo que desempeña hasta ahora.

En 2025, Almaraz Maldonado cometió una serie de actividades provocando o retando al gobierno estatal y hasta al Congreso de Tamaulipas, con acciones locuaces en redes sociales, pero fue ignorado.

Ahora, en 2026, Miguel Ángel Almaraz, a través de un video, pidió que el Gobierno estatal y el Congreso le escriture la Comapa Río Bravo a su municipio, para controlar este organismo.

Pero como en estas “Chulas Fronteras” de Reynosa, Río Bravo, Matamoros, Nuevo Laredo y la Ribereña, sobran los nombres y apellidos de personas que fueron gerentes de alguna Comapa y que se enriquecieron al amparo de la complicidad y la protección de alcaldes panistas en turno.

El fondo es claro: Río Bravo es hoy el laboratorio de una fractura política donde el poder se ejerce saciando su apetito financiero.

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

¿Entonces, en Río Bravo la historia volverá a repetirse, de bandidos a políticos?

Oraculeros, nos vemos por Tamaulipas.

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