
PASADO MERIDIANO
GRICELDA GUERRA ROMERO
Por andar de bocón le dieron su buena callada al senador José Ramón Gómez Leal, quien pretendió culpar al actual gobierno de tener en el abandono una “cigüeña” para extraer agua en el municipio de Bustamante. El legislador acusó que por este motivo el poblado padece escasez del vital líquido, y en su papel de “defensor del pueblo” incluso grabó un video en el lugar de los hechos para exhibir y exigir al gobierno estatal que la pusiera a funcionar.
Pero lo que no esperaba el senador es que el mismo secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga, le respondiera con hechos, refutándole que él sí tiene “los pelos de la burra en la mano”, porque es ingeniero, no político como otros. Con ello exhibió no solo la ignorancia del legislador, sino también sus intenciones de intentar usar este tema para llevar agua a su molino.
Mala maniobra, sin duda, la del senador Gómez Leal, que además sirvió para que Raúl Quiroga dejara en evidencia que el legislador no sabe más que hacer grilla barata, ya que ni siquiera se ha preocupado por acudir a solicitar información a la dependencia correspondiente. Y si de reclamos se trataba, debió hacerlo en su momento a su cuñado, el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, pues fue en esa época cuando la obra se quedó tirada.
Y ese es el que sueña con gobernar algún día Tamaulipas: un politiquillo que se cuelga de eventos ajenos, del que poco o nada se sabe sobre su trabajo legislativo, y que se ha convertido en un lastre para los tamaulipecos. Mientras él anda con su grilla barata en distintos municipios del estado, tanto autoridades como ciudadanos se unen para apoyar a las familias afectadas por las recientes lluvias en Veracruz, donde la gobernadora Rocío Nahle ya no halla la puerta ante las críticas y acusaciones por la tardía ayuda tras el desbordamiento de ríos que arrasaron casas y cobraron vidas humanas.
Mientras Nahle responde tarde y con declaraciones desafortunadas, su homólogo de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, actuó de inmediato: envió apoyos y un helicóptero para auxiliar a las familias que quedaron incomunicadas. En contraste, en Veracruz la propia ciudadanía tuvo que organizarse para auxiliarse entre sí.
Recordemos que en Reynosa, meses atrás, también se vivieron fuertes inundaciones, y el gobernador Villarreal Anaya acudió rápidamente para coordinar las acciones de auxilio junto con la Sedena y la Marina. Así debe actuar un gobernante comprometido con su pueblo. Ahora, ante la alerta por la crecida del río Pánuco en la zona sur, el mandatario tamaulipeco ha encabezado reuniones de Protección Civil para apoyar a las familias de las zonas bajas que podrían resultar afectadas.
Caso contrario ocurre en Veracruz, donde la mandataria ha demostrado ser más verbo que acción. Lo peor es que se molestó porque le reclamaron la cancelación del seguro contra desastres naturales, lo que presuntamente retrasó la ayuda gubernamental. Esos reclamos los recibió durante la supervisión de los trabajos de limpieza y atención a damnificados.
La gobernadora ha mostrado una piel muy sensible ante la crítica, como muchos políticos actuales. Para ella, lo ocurrido en Veracruz fue solo un “ligero desbordamiento”. Qué declaración tan inapropiada ante familias que lo perdieron todo, incluso seres queridos que murieron ahogados. Mientras el gobierno de Tamaulipas salió al tajo a apoyar a los veracruzanos, su propia gobernadora minimizó los hechos, en lugar de acelerar la ayuda a quienes más lo necesitan.





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