Ante más de 400 mil personas reunidas en el Zócalo capitalino, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró su primer año de gobierno con un mensaje centrado en la honestidad, la soberanía y la justicia. Advirtió que “quien traicione o robe al pueblo de México enfrentará la justicia”, al tiempo que reafirmó su compromiso de servir con humildad y fortalecer el Estado de derecho.

Acompañada por gobernadores, integrantes del gabinete y legisladores de Morena y sus aliados, Sheinbaum destacó que la política de seguridad se decide de manera soberana en México y “nadie influye en ella, solo nuestra honestidad, convicción, certeza y perseverancia”. Subrayó que el poder “no es para enriquecerse, es para servir con humildad” y que los recursos públicos “son sagrados y deben devolverse al pueblo en derechos, programas sociales y obras estratégicas”.

Durante el acto “La transformación avanza”, la mandataria afirmó que “la honestidad no es la excepción, es la regla”, y que en su administración no hay espacio para la corrupción. Reiteró su compromiso de ser “una presidenta a la altura de la historia y del pueblo de México” y aseguró que “no les voy a fallar”.

Sheinbaum presentó una reducción del 32 por ciento en la incidencia de homicidio doloso, lo que representa 27 casos menos por día. Expuso que en estados como Zacatecas los homicidios bajaron 88 por ciento, en Chiapas 73 por ciento, en Jalisco 62 por ciento y en Guanajuato 47 por ciento, entre otros. Agradeció al general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y al almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina, por su lealtad y profesionalismo.

La presidenta también celebró la renovación del Poder Judicial tras la elección de nuevos ministros de la Suprema Corte, señalando que “ha terminado la era del nepotismo, la corrupción y los privilegios”, para dar paso a una etapa de legalidad y justicia.

Frente a cualquier intento de injerencia extranjera, Sheinbaum recordó que la Constitución prohíbe “cualquier acto lesivo a la soberanía nacional”, afirmando con énfasis: “¡México no acepta intervencionismo! ¡Somos un país libre, independiente y soberano!”.

En su discurso, la mandataria reconoció la valentía de los migrantes mexicanos ante las políticas restrictivas en Estados Unidos, asegurando que “la soberanía no se implora, se ejerce con dignidad, con fervor y con la fuerza de millones de mexicanas y mexicanos”.

Al hablar de economía y bienestar, Sheinbaum afirmó que su gobierno destina 850 mil millones de pesos a programas sociales que benefician a 32 millones de familias, lo que equivale al 82 por ciento de los hogares en el país. Recordó que la pobreza pasó del 45 al 29 por ciento entre 2018 y 2024, y que 13.5 millones de personas salieron de esa condición.

Detalló que 13 millones de adultos mayores y 1.6 millones de personas con discapacidad reciben pensiones, mientras que millones de estudiantes son beneficiarios de becas educativas. “Los programas del bienestar son universales, directos y sin intermediarios. Se acabó la compra del voto”, afirmó.

Claudia Sheinbaum cerró su mensaje reiterando que “la prosperidad es compartida o no es prosperidad”, y que su gobierno continuará trabajando con la convicción de que la transformación del país “va por el camino correcto”.

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