T E C L A Z O S
Por Guadalupe E. González


X.- Lucirse en reuniones como la de Medio Ambiente “con sus viejos rollos”, es una falta de respeto a las familias
X.- Lo más lamentable es que, “La Familia Peña Ortiz, en Reynosa son: los verdaderos CACIQUES del pueblo”

QUIEN de “Ipso Facto e Ipso Jure”, o sea (de hecho y de derecho), “tiene la vergüenza nuevecita”, porque, aún no la conoce a pesar de su edad, es la engreída e irresponsable “Senadora de pacotilla” Maki Esther Ortiz Domínguez, quien para esquivar todo el daño que le ha hecho a Reynosa —por la desgracia en que ella y su hijo, el alcalde Carlos Peña, tienen la ciudad entre las aguas negras pestilentes— obra desesperadamente para tomar nuevos reflectores. Lo hace con la finalidad de lucirse en reuniones en el Senado de la República y, con sus viejos rollos, hacerse aparecer como toda una actriz, cuya ceniza política es una falta de respeto a las familias que siguen sufriendo los embates del abandono en esta ciudad fronteriza.

El irremediable objetivo de Maki Ortiz es seguir navegando, pero con la bandera de la traición y el engaño al pueblo. Eso, desde mi óptica, no tiene vuelta de hoja, porque a la vista de todo mundo, Reynosa hoy en día está peor de como la dejaron los exalcaldes del PRI, José “Pepe” Elías Leal y Everardo Villarreal Salinas. Y de eso, ya han transcurrido más de nueve años.

Hacemos clara referencia a este patético escenario donde la tristeza y las lamentaciones de las familias están a la orden del día en las colonias populares de Reynosa. Esto por obra y gracia de “la Senadora de pacotilla” Maki Esther Ortiz Domínguez, quien sin tal vergüenza hace uso y gala de la trinchera del Senado, pero solo para lucirse hablando sobre la importancia del cambio climático. Todo en su afán por buscar una escapatoria legal, porque sabe que en las cuentas públicas pendientes, los números no mienten. Y por eso, Maki es, a la vista de muchos, una mujer cuestionada por los números no justificados que ya empiezan a agobiarla.

Por esta razón, Maki Ortiz aparece muy frecuentemente en sus redes sociales agradeciendo “las invitaciones” que le hacen allá en México, para intentar desviar la atención de quienes la traen en el ojo del huracán. Como en días pasados, cuando agradeció la invitación del Dr. José Luis Samaniego Leyva, Subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular, para recibir al Sr. Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), cuyos funcionarios de muy alta envergadura desconocen la mala reputación de la senadora “de pacotilla”.

Ortiz, en su evidente desesperación política, se soltó hablando: “Celebramos su visita a México. Su liderazgo y experiencia en materia climática fortalecen la construcción de alianzas estratégicas”. Luego añadió: “Fue un honor compartir este encuentro con las Senadoras Amalia D. García Medina y Laura Itzel Castillo, la Diputada Alejandra Chedraui y el Diputado Jesús Cuanalo”, pero ellos, obviamente, desconocen las frivolidades financieras a las que Maki Esther Ortiz Domínguez está impuesta para saciar sus instintos mercenarios.

Luego, Maki Ortiz dijo que: “¡El diálogo multilateral es clave para construir un futuro sostenible y justo para todas y todos!”. Eso que aduce debería ponerlo en marcha, pero no le importa a “la Senadora de pacotilla”, porque si realmente tuviera el sano y digno deseo de servir a las familias de Reynosa para sacar a la ciudad del bache en el que ella y su hijo Carlos Peña la tienen, debería plantear, proponer y demandar a brazo alzado la obra del drenaje sanitario, que es el flagelo que tiene la ciudad hecha garras.

De esta verdad es de la que Maki Ortiz no habla en el Senado de la República. Porque, honestamente, no le importa. Y porque hoy en día lo que más le interesa es salvar su pellejo, consciente de que, por el desorden financiero en el que está presuntamente involucrada, sabe que de no lograr frenar este problema de malas finanzas de cuando fue alcaldesa de Reynosa, podría ser objeto de juicio político. Y por ende, se demandaría su separación por los cauces legales, para que en su caso enfrente a la justicia, pero ya sin la protección del fuero político que logró conseguir a través de un menjurje político muy bien diseñado, con el apoyo de su nuevo padrinazo, el también senador del Verde, Manuel Velasco Coello, al que por cierto “lo premune muy bien entre sus allegados”.

Recordemos finalmente que los tiempos no siempre son los mismos. Y precisamente por este motivo, les diré que, en honor a la verdad, desde la mañanera allá en México, ante la presidenta Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, se irán tocando los perversos temas que son blanco de quiebre social y político, pero sobre todo de contumaz agravio a las familias de Reynosa. Y más porque los Peña Ortiz se han convertido no en eficaces gobernantes municipales, sino más bien en los verdaderos caciques del pueblo.

Por hoy es todo y hasta mañana.
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