PASADO MERIDIANO
GRICELDA GUERRA ROMERO



La vanidad, egocentrismo y las mentiras de mamá hicieron que el chamaco que ocupa la silla presidencial de Reynosa avanzara en su vida creyendo que todo mundo lo quería y merecía que todo lo que hiciera le fuera aplaudido. Pero como la vida se encarga de ir poniendo a cada cosa en su lugar, así sucedió este domingo, que le propinó una pequeña dosis de ubicatex.

Para el alcalde de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, mejor conocido como Makito, fue muy duro ver la cruda realidad: que ni es el nene consentido de los reynosenses ni todo mundo lo quiere. Los hechos le hicieron ver la verdad durante la Asamblea Informativa de Morena celebrada en ese municipio, donde el edil tuvo que tragar saliva ante la reacción de los militantes guindos, quienes le hicieron saber lo que realmente sienten y piensan de él.

Pues bien, por más que el alcalde y su mamá, la senadora Maki Ortiz, juran y perjuran que solo son unos cuantos los que le repudian y que todo Reynosa avala el papel que está desempeñando al frente de la presidencia municipal, lo sucedido en la convención morenista dejó ver todo lo contrario. Fue objeto de repudio público, con abucheos y al grito de ¡fuera Makito! ¡fuera Makito! Los asistentes manifestaron su rechazo al edil, mientras este observaba con las quijadas destempladas algo que no vio venir.

Claro que Makito, en sus redes sociales, publicaba todo lo contrario y daba a entender que fue bienvenido a la reunión. Pero como también las redes son bien chismosas, quedó evidenciado lo que realmente pasó la tarde de este domingo, cuando se buscaba pasarle el micrófono para que el edil diera unas palabras, pero el abucheo de la militancia pudo más que los empleados acarreados para que le echaran porras. Ni la intervención de la dirigente estatal Guadalupe Gómez, tratando de llamar a la unidad, podía callar las voces de los indignados militantes.

Mientras el edil se veía incómodo sin saber qué hacer ante la ruidosa manifestación, el resto de los invitados en el pódium —la senadora Olga Sosa y los legisladores locales Eva Reyes, Magaly Deandar, Armando Zertuche— observaban el triste espectáculo.

Por otro lado, ante el operativo que realiza la Guardia Nacional junto con la Comisión Federal de Electricidad en la zona fronteriza, que no está perdonando a nada ni a nadie, hubo un hecho que llamó poderosamente la atención la tarde de este domingo en Matamoros. Las unidades de la CFE y la Guardia Nacional se dirigieron a revisar la toma de luz de la Iglesia Catedral, ubicada en el primer cuadro de la ciudad, en busca de “diablitos”.

Ahí fue el padre Jechu de la Iglesia Catedral quien, presente mientras se realizaba la revisión por parte del personal de la CFE, expresó que ahí no encontrarían «diablitos», sino solo puros santos.

Al darse a conocer esto en las redes sociales, no faltó aquel chistoso que comentó que a la misa del mediodía pues van uno que otro diablito de carne y hueso.

Por lo pronto, el operativo de este domingo incluyó hospitales privados, papelerías, iglesias y comercios de comida rápida.

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