T E C L A Z O S
Por Guadalupe E. González


En los eventos políticos, el sentir de los pueblos “son el fiel reflejo del amor y el cariño hacia sus gobernantes”, o bien, “el rechazo y el repudio hacia quienes no hacen bien su trabajo”. Esta diferencia o comparación a la que aquí hacemos patente, es porque ayer, durante la visita de la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum, quien llegó en compañía del gobernador Dr. Américo Villarreal Anaya, la gente de los municipios fronterizos de Reynosa y Matamoros mostraron su posicionamiento.

En Reynosa, la gente inconforme y enardecida, desde el arribo de la presidenta Claudia Sheinbaum a esta ciudad y en su recorrido hacia las colonias Delicias y Ernesto Zedillo, “no se cansaron de gritar” ¡FUERA MAKITO, FUERA MAKITO!, cuyo “posicionamiento del pueblo” es el de una población harta, cansada e indignada contra un alcalde como Carlos Víctor Peña Ortiz, que “solo ve por su bienestar político y económico”, sin que le importen las reales necesidades de su pueblo.

En cambio, en Matamoros, las cosas se observaron muy distintas por “el amor y el cariño de un pueblo que quiere a su presidente municipal ALBERTO (BETO) GRANADOS”, porque al pronunciarse el nombre del joven alcalde matamorense, fue ovacionado, gritándole “¡PRESIDENTE, PRESIDENTE!” frente a la máxima autoridad de nuestro país y al gobernador Américo Villarreal Anaya.

Este escenario “agrio en Reynosa” y de “alegría y felicidad” en Matamoros, ha sido una muy evidente comparación, escuchada por la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Cuya diferencia es porque en Reynosa “ya no se puede seguir ocultando” el gran daño social que le ha venido haciendo a las familias proletarias y vulnerables de Reynosa la poderosa familia Peña Ortiz, que por cierto, “no vive en Reynosa” y lleva gobernando ya casi una década.

Por eso ayer, el pueblo de Reynosa, al ya no saber más qué hacer, a grito abierto pero con respeto, frente a la mandataria mexicana, sin más preámbulos, no le quedó más que mostrar su coraje, repudio y rechazo hacia el alcalde Carlos Peña, “el Makito”, bajo la estruendosa expresión de “¡FUERA MAKITO, FUERA MAKITO!”.

Carlos Peña, en otra de sus irrespetuosas acciones a las que está acostumbrado por el poder político que le da el ser alcalde de Reynosa junto a su progenitora, en su afán por “revertir” el evidente rechazo del pueblo reynosense hacia él y hacia la figura non grata de su mamá, Maki Ortiz, a bordo de una camioneta Suburban color gris, llevó personal que trabaja en el municipio “para que lo arroparan”, así lo expresaron gentes que se percataron de ello. Pero algo o alguien, acertadamente, impidió la pretendida provocación del Makito, cuya pretensión —en mi opinión— hubiese sido una falta más de respeto hacia la presidenta de México.

Por hoy es todo y hasta mañana.

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