Por: Vicente Hernández

“La prevención del crimen empieza con la educación y oportunidades para todos” «Nelson Mandela»

Como ya lo he escrito en pasadas colaboraciones en este espacio periodístico, la música que hoy día escuchan los jóvenes,, y los no tan jóvenes son los corridos tumbados o narcocorridos, y que han ido de la mano con una inquietante cercanía al crimen organizado, y para este sector que gusta de este tipo de narcomusica, las canciones románticas de cantantes como José José, Juan Gabriel, o Natalia Lafourcade, son canciones para viejos, y prefieren escuchar entre otros a Peso Pluma y a Natanael Cano, considerados dos de los máximos exponentes del mencionado género.

Esta claro que en México la apología del delito a través de los llamados corridos “Tumbados”, es una moda que los gobiernos, y en especial el anterior, han dejado crecer, siendo este un subgénero de la música regional mexicana, específicamente del corrido, con elementos de música urbana que se fusionáron para dar vida al narcocorrido, que un gran numero de grupos han popularizado en presentaciones personales, en discos o en sitios de música virtual, generando una ola de especulaciones sobre sus posibles nexos con el crimen organizado, o simplemente por sentir admiración hacia algún líder de los diversos cárteles, lo cual a varios interpretes les ha costado la vida, o problemas con el gobierno por promocionar a un determinado cartel.

Un caso reciente y ampliamente publicitado, es el de “Los Alegres del Barranco” quienes se vieron envueltos en una gran polémica, luego de hacer una mención al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) durante varios de sus shows en vivo, así como mostrar el rostro de su líder Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” en las pantallas de su concierto, esto motivo que la Fiscalía de Jalisco los citara a comparecer, como parte de una investigación por presunta apología del delito, aparte que el gobierno de los Estados Unidos, les cancelo sus visas para ingresar al país, lo que les impidió presentarse en tierras gringas, y reavivó el debate sobre la responsabilidad de los artistas, al referirse a figuras o grupos criminales desde los escenarios.

Este subgénero de la música regional mexicana, comenzó a finales de los años 2010, y se popularizó rápidamente a inicios de la década siguiente, especialmente entre la comunidad mexicana, y mexicano-estadounidense, pero fue a principios de 2023, cuando los corridos tumbados lograron alcanzar el reconocimiento internacional, debido al posicionamiento de artistas como los citados Peso Pluma y a Natanael Cano, Gabito Ballesteros y agrupaciones como, Eslabón Armado y Fuerza Regida, por mencionar solo algunos que figuraron en las lista del Hot 100 de Billboard, y las listas de reproducción en Spotify.

Ahora la presidenta Claudia Sheinbaum, por medio de la Secretaría de Cultura, presentó el concurso “México Canta”, un certamen binacional, que tiene como objetivo fortalecer los géneros musicales tradicionales, y fomentar nuevas expresiones artísticas, como una manera de invitar a las juventudes a que retomen los valores por medio de la música, y canciones que no glorifiquen la violencia, y a los líderes de organizaciones criminales, así como fomentar nuevas expresiones artísticas entre los jóvenes.

Este concurso está dirigido a jóvenes intérpretes y compositores de entre 18 y 34 años, tanto de origen mexicano como mexicoamericano, por lo que los participantes pueden registrarse en dos categorías: 1- Compositores y cantautores, con canciones inéditas de hasta 3 minutos 2-Intérpretes con canciones (aunque no sean de su autoría) también con una duración máxima de 3 minutos. El concurso aceptará composiciones e interpretaciones en géneros como: Mariachi, norteño, banda, corrido, tropical, duranguense, campirano, bolero, entre otras fusiones contemporáneas con rap, rock, pop o hip hop, y se puede cantar en lenguas originarias, español y hasta en espanglish.

Esta medida tomada por el gobierno, representa un gran reto por la influencia que este tipo de música ha tenido en los últimos años, pero nunca es tarde para tratar de disminuir la propagación de este nocivo género, que no es otra cosa que promoción para el reclutamiento de jóvenes de parte del crimen organizado, para convertirlos en sicarios, mediante letras que magnifican los lujos, el poder económico, los vinos caros y la mujeres bellas, y que engañosamente les hacen creer que están a su alcance, cuando los únicos beneficiados son los lideres de estas poderosas bandas delictivas, que se fortalecieron y se multiplicaron durante el pasado sexenio.

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