PASADO MERIDIANO
Por Griselda Guerra Romero
Esta semana, la atención sigue centrada en Reynosa, donde el gobernador Américo Villarreal y autoridades estatales continúan coordinando acciones para apoyar a las familias afectadas por la reciente tormenta. En colaboración con el gobierno federal y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se implementó el Plan DN-III para atender la emergencia.
Durante el fin de semana, el mandatario sobrevoló las zonas afectadas acompañado de la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel; la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez; y la presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, María Santiago de Villarreal. Posteriormente, recorrieron las colonias más golpeadas por las inundaciones para supervisar los trabajos de limpieza y desalojo del agua, además de dialogar con las familias que perdieron su patrimonio.
Como parte de las acciones de apoyo, en breve iniciará el censo de viviendas afectadas, dentro del plan de operación de la Secretaría de Bienestar del Gobierno Federal, para definir el tipo de ayuda que recibirán las familias damnificadas. Mientras tanto, el Sistema DIF distribuirá material de limpieza y despensas en las 17 colonias más afectadas. Además, se intensificarán las jornadas de fumigación y abatización para prevenir enfermedades como el dengue.
Sin embargo, mientras el gobierno estatal y federal redoblan esfuerzos, las autoridades municipales han quedado a deber. El alcalde Carlos Peña Ortiz no solo falló en atender a la ciudadanía en un momento crítico, sino que ahora intenta atribuirse las acciones de apoyo emprendidas por particulares, «saludando con sombrero ajeno».
Desde el inicio de la crisis, el edil ha sido señalado por su ausencia. Se le acusó de haber estado vacacionando en Europa mientras más de 20 colonias quedaron bajo el agua. Hasta la fecha, no ha dado una explicación clara sobre su paradero en esos días. Ahora, reaparece acompañado de fotógrafos en zonas afectadas, pero no para ofrecer soluciones, sino para posar en actividades organizadas por ciudadanos y grupos religiosos que, por iniciativa propia, han apoyado en la limpieza y reparto de despensas.
La estrategia del alcalde y su madre, la exalcaldesa Maki Ortiz, no pasó desapercibida. Vecinos de diversas colonias expresaron su molestia y se deslindaron de ellos. Incluso, en videos que circularon en redes sociales, se observa cómo fueron corridos de una comunidad donde los residentes habían contratado maquinaria pesada con sus propios recursos para retirar escombros. La escena, donde los Makitos llegaron sin apoyo tangible pero sí con ganas de tomarse fotos, generó indignación.
Los reclamos hacia el alcalde no cesan. Mientras la ciudadanía ha demostrado solidaridad con donaciones y trabajo comunitario, la única aportación visible de Peña Ortiz ha sido un triste lonche, un refresco y una bolsa de frituras. Aun así, se queja de las críticas en redes sociales.
Para colmo, su insensibilidad quedó en evidencia con una propuesta absurda: ofrecer descuentos en el pago del predial a quienes lo han perdido todo. ¿En qué cabeza cabe pedirles dinero a personas que apenas intentan reconstruir sus vidas?






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