
—
Opinión pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Tradicionalmente y por largos sexenios, el informe del Gobernador era el cuatro de febrero, o cinco, con algunas variaciones en Gobernadores y sus informesla toma de posesión del siguiente, por motivos de agenda.
El ejecutivo informaba de un año de labores, completo.
En 105 años de vigencia, la Carta Estatal ha tenido varios cambios sustanciales en cuanto a fechas de informes y toma de protesta, la mayor parte a conveniencia o por compromisos políticos.
Américo Villarreal entregará su tercero al Congreso del Estado el 15 de marzo en Tampico, pero anunció ante la prensa que enviará iniciativa para que el ejercicio se dé en coincidencia con la toma de protesta, es decir, en octubre.
Con justa razón, el cardiólogo quiere volver a los tiempos en que los ejecutivos rendían cuentas por períodos de doce meses y no seis o fracciones, como otros.
No pocos hicieron reformas, pero el que se “salió” fue Francisco García.
Dejó seis meses en “blanco”, sin informar.
Quería ganar ventaja a la fiscalización por el sucesor y lograr inmediata aprobación de las cuentas públicas por el Congreso.
La versión original de la Constitución Estatal dice que los ejecutivos deberían rendir un “informe completo” ante el Congreso el uno de enero, fecha de inicio del primer periodo ordinario de sesiones de los diputados.
Hasta ahí todo bien, solo por algunos crudos y desvelados por las fiestas de fin de año.
Uno de los primeros cambios sustanciales se dio en 1946 para que el informe se diera el cinco de febrero de cada año, independientemente de otros informes parciales o solicitados por los diputados.
Las legislaturas comenzaban -se instalaban el uno de enero-, lo que tenía congruencia con los documentos de los ejecutivos.
Veamos algunas reformas:
En 1949 se estableció que el informe sería el 14 de septiembre de cada año.
En 1951, el cinco de febrero.
En 1957, el cuatro de febrero.
En 1962 los diputados decretaron que “deberá rendirse el 30 de enero de 1963”.
El cambio en 1962 se debió a que el cinco de febrero, aniversario de la Constitución, los gobernadores querían asistir al evento nacional encabezado por el Presidente en turno en Querétaro.
Esto afectó a Ruiz Cortines, Balboa y Cárdenas González, quienes corrían entre Querétaro y Ciudad Victoria.
En 1967 el informe pasó al último domingo de enero.
En 1978 cambió al 12 de febrero.
En 1982 al 31 de enero.
En 1983 nuevamente al último domingo de enero.
En 1989, Américo Villareal cambió los informes al último domingo de octubre.
Luego, en 1994, Cavazos Lerma modificó las fechas legislativas, estableciendo dos periodos de sesiones: uno del uno de octubre al 15 de diciembre y otro del 15 de enero al 30 de junio.
Al parecer, buscaba homologarlos con lo federal.
Egidio Torre Cantú reformó la Constitución para entregar el informe en la segunda quincena de marzo.
Francisco García Cabeza de Vaca, en 2019, lo estableció en la primera quincena de marzo.
Américo Villarreal Anaya hizo una variante para que, en período de elecciones, la ceremonia de entrega del documento fuera en febrero, evitando interferencias en las campañas.
El desorden continuó con Torre Cantú, quien introdujo la segunda quincena de septiembre como la fecha del entonces llamado “día del Gobernador”.
En 2015 se cambió a la segunda quincena de noviembre.
Para no extendernos demasiado, la entronización de los gobernadores también ha tenido variaciones.
Inicialmente rendían protesta el cinco de febrero.
En 1981 cambió al tres de febrero.
En 1995 se legisló que fuera el uno de enero.
En 1999, nuevamente el cuatro de febrero (Tomás Yarrington).
En 2008, la reforma determinó que el uno de octubre.
Ahí están las fechas.
Con justa razón, AVA quiere acercar la rendición de cuentas a la toma de protesta y eliminar las “lagunas” que dejaron Egidio y García.
Ya no es el otrora “Día del Gobernador”, cuando el titular en turno se dejaba querer y era adulado por grupos tricolores.
Los cambios a la Constitución vinieron cuando, en la época de Luisa Álvarez Cervantes y Pedro Alonso Pérez como diputados, se eliminó la costumbre de interpelar a los ejecutivos cuando comparecían ante la legislatura.
La reforma determinó que el informe se entregara como un legajo, sin lectura.
Tema aparte, la presidenta Claudia Sheinbaum dio un fuerte espaldarazo a Américo Villarreal en su conferencia matutina de este lunes, reconociendo que está realizando “un buen trabajo” y enviándole felicitaciones.
Esto refuerza la idea de que en Tamaulipas las cosas se están haciendo bien.
No es un gesto menor cuando AVA está por rendir su tercer informe y se especula que Sheinbaum podría asistir al evento.
De ser así, reafirmaría su respaldo total a la primera administración de la 4T estatal y a los proyectos estratégicos que han recibido apoyo federal.
Américo Villarreal ha sabido mantener una relación cercana con el poder central, lo que le ha permitido gestionar apoyos para proyectos clave como el Puerto del Norte, que se perfila para convertirse en el más importante de México.





Deja un comentario