Por Hugo Reyna
Con 13 años de experiencia profesional como agente inmobiliario, Erick Arriaga declara en entrevista exclusiva que las omisiones e irregularidades en la venta del predio donde opera el restaurante Azul Antiguo son tan evidentes y fáciles de revertir que estima que ni siquiera será necesario llegar a tribunales, calificándolas como “errores graves”.
Consultado sobre el caso, Arriaga menciona que fueron vulnerados los derechos de la arrendataria, en este caso, la propietaria del restaurante.
—Tenemos que remitirnos al contrato establecido entre el propietario (arrendador) y la arrendataria. El hecho de que ella haya declarado estar al corriente en los pagos de renta es un buen punto para su defensa. Es necesario considerar que, como primera instancia, se debió garantizar el ofrecimiento de venta a la arrendataria. Al tratarse de una venta, ella tenía preferencia.
No debía venderse la propiedad existiendo un arrendamiento vigente. Aún más grave es que el notario público que concretó la escrituración debió verificar si la arrendataria fue notificada de la venta y si firmó su desistimiento del Derecho del Tanto. Es decir, debía quedar constancia de que no tenía interés en comprar el inmueble, lo cual es contrario a lo que ella declaró, pues afirmó que habría comprado la propiedad si hubiera sabido que estaba en venta —explicó Arriaga.
Según el experto, la única manera en que pudo realizarse la venta sin considerar a la arrendataria fue violando la ley.
—Solamente violando la ley pudieron darse las condiciones de una venta al margen de un arrendatario con capacidad de compra. Ella (Perla Cáceres) tenía el derecho inicial de hacer una oferta y recibir el ofrecimiento de compra por su antigüedad en el inmueble. Se debió formular una notificación oficial sobre la decisión de venta y, en caso de desistimiento, revisar el contrato y descartar cualquier posible falsificación de su firma, lo cual ocurre en algunos casos inmobiliarios.
Arriaga considera que existen múltiples vicios de fondo en la presunta venta del inmueble.
—Si la arrendataria dice estar al corriente en sus pagos, entonces se omitieron varios procedimientos en su perjuicio. Sin embargo, creo que esto se debe más a una mala comunicación y coordinación que a una mala intención. No es necesario llegar a tribunales, el dueño tal vez pudo haber actuado de buena fe, pero su desconocimiento de los procesos generó esta serie de omisiones —concluyó.






Deja un comentario