PASADO MERIDIANO
GRICELDA GUERRA ROMERO

Represoras resultaron las autoridades de Reynosa que, en lugar de prestar atención a una demanda ciudadana, prefirieron aplicar medidas de intimidación para tratar de silenciar voces.

Parte de los habitantes de la colonia Lázaro Cárdenas vivieron un fin de semana diferente. Fue de pachanga por unos XV años, pero no por los motivos que muchos imaginarían, sino como una original manera de protestar contra el abandono y la omisión de la Comapa, que los ha tenido viviendo entre aguas residuales durante todos esos años.

Cansados de usar todos los canales para exponer su queja y de ver cómo las autoridades van y vienen sin resolver el problema, los vecinos decidieron conmemorar los 15 años de esta situación con un festejo. Hicieron una coperacha y organizaron un evento con carnita asada y fara fara, lo que terminó llamando la atención de los medios de comunicación. Sin embargo, esto no fue bien recibido por el gobierno de Carlos Peña Ortiz, que en lugar de buscar una solución, optó por reprimir y silenciar la protesta. Enviaron más de 20 elementos de Tránsito Municipal y grúas para retirar los vehículos de los participantes, incluyendo el de la persona organizadora.

Este acto generó indignación no solo entre los habitantes de la colonia Lázaro Cárdenas, sino también entre muchos reynosenses que rechazaron el abuso de las autoridades municipales. Mientras tanto, el problema sigue sin solución: al inicio de la semana, las calles Amado Nervo y Francisco Montes de Oca continúan inundadas de aguas residuales, obligando a los vecinos a soportar los fétidos olores las 24 horas del día. Ante el desinterés de las autoridades, hasta podrían terminar celebrando otro aniversario en las mismas condiciones.

Pero el inicio de semana no solo estuvo marcado por este conflicto. En Nuevo Laredo, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas ha sido objeto de diversos señalamientos en medios de comunicación. En respuesta, este lunes ofreció una conferencia de prensa en la que expresó su posicionamiento en contra de las publicaciones en medios y redes sociales.

Canturosas calificó esto como una campaña sistemática de ataques en su contra, caracterizada por críticas misóginas, burlas sobre su apariencia física y mensajes de odio. Afirmó su compromiso con la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, siempre dentro del marco del respeto. No obstante, señaló que lo que está ocurriendo ha rebasado los límites, convirtiéndose en violencia de género disfrazada de opinión y sobrepasando la ética profesional.

La alcaldesa subrayó que, aunque pueden existir desacuerdos con su gestión y decisiones de gobierno, no se puede permitir que se recurra a este tipo de agresiones para desacreditar el trabajo de una mujer. Por ello, anunció que se presentarán demandas para establecer un precedente y frenar la violencia política de género.

En otro punto de la frontera tamaulipeca, en Matamoros, se difundió rápidamente la noticia de un presunto atentado contra el alcalde Alberto Granados. El incidente ocurrió la tarde del lunes, cuando un sujeto ingresó a la presidencia municipal, pero al ser confrontado por elementos de seguridad, optó por huir en su vehículo. Finalmente, fue detenido y en su unidad se encontraron armas punzocortantes, máscaras, volantes y cartulinas. El detenido fue puesto a disposición de las autoridades competentes.

Posteriormente, el alcalde Alberto Granados, acompañado del Secretario del Ayuntamiento, Manuel Cuauhtémoc Perrusquía Ramírez, declaró que no permitirán que este tipo de actos busquen intimidar a la administración ni a la ciudadanía.

Granados rechazó que se pretenda generar miedo o inestabilidad en Matamoros y confió en que se haga justicia. Por lo pronto, giró instrucciones para reforzar los protocolos de vigilancia dentro de la presidencia municipal y en puntos estratégicos de la ciudad, con el objetivo de garantizar la tranquilidad de la ciudadanía.


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