Por Hugo Reyna

En todo contrato comercial de arrendamiento de bienes inmuebles u otros bienes, se deben tomar en cuenta dos elementos básicos para garantizar un adecuado acuerdo que no ponga en riesgo la propiedad del arrendador (dueño de la propiedad), así como la del arrendatario y el fiador solidario (quien asegura al arrendador el cumplimiento de las obligaciones contractuales).

Erick Arriaga, asesor inmobiliario profesional en el mercado, expresa en entrevista que es fundamental considerar la situación fiscal y la identidad del arrendatario, así como la procedencia lícita del dinero con el cual se ampara el contrato.

Esto permitirá que el propietario, en este caso el arrendador, proteja su patrimonio. En el caso del fiador, este será un elemento clave que valide las cláusulas y sea responsable en caso de mal uso, daño o perjuicio al inmueble arrendado.

“Es decir, el fiador responderá, si es necesario, por el pago de la renta o venta que el arrendatario haya incumplido, así como por posibles daños materiales. Por lo que es muy importante que quien funja como fiador tenga pleno conocimiento de sus obligaciones”, explicó Erick Arriaga.

Indicó que toda la información proporcionada está sujeta a verificación ante las autoridades fiscales y financieras para garantizar la transparencia del contrato.

Asimismo, se realiza una entrevista con el fiador propuesto por el arrendatario para confirmar que está de acuerdo con las cláusulas y comprende el grado de responsabilidad que asume al validar el contrato.

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