
T E C L A Z O S
Por Guadalupe E. González
X.- Y, ahora la lacra del PAN “ladra, cual vil can de la calle”, dándose golpes de pecho como regidor puritano.
X.- Aparte, Gamaliel Infante y Alma Rosa Castaño critican lo que “su patrón Rivas” dejó como (maldita herencia).
Quien por varios años se la pasó saqueando el Congreso del Estado en confabulación con el gobierno estatal cabecista es la reconocida lacra social neolaredense Félix Fernando García Aguiar, alias «El Moyo». Este personaje, de baja caterva moral, hoy «ladra cual vil can de la calle» junto a los regidores Alma Rosa Castaño y Gamaliel Infante Ramírez. En lugar de asumir su responsabilidad, critican y exigen que el actual gobierno municipal rehabilite “lo que dejó como maldita herencia” el exalcalde panista Enrique Rivas Cuéllar, quien, desde su refugio y sin asomar la cabeza, «teledirige» a esta tercia de títeres.
El Moyo, García Aguiar, es un perverso y «cínico malandrín de cuarta», pues este emblema de la corrupción, que hoy se presenta como regidor puritano, lleva años pegado a las ubres presupuestales gracias a su influencia en las filas del PAN. En el Congreso, aún está pendiente que regrese, pero no a legislar, sino a rendir cuentas, porque manejó grandes sumas de dinero y, de manera escurridiza, se escabulló sin informar a la Auditoría Superior del Estado sobre el destino de los recursos que no solventó. Esos fondos, por obviedad, tendrá que devolverlos, ya que su manejo irregular constituye un presunto robo, y él debe recordar que “el que la hace, la paga”.
Si el pendenciero exdiputado dejó un desastre financiero en el Congreso, como se rumora, será un tema que habrá que investigar. Mientras tanto, en Nuevo Laredo, en vez de trabajar con seriedad y contribuir con propuestas para mejorar la ciudad, El Moyo se dedica a denostar al gobierno municipal. Usa como marionetas a sus colegas del cabildo, Gamaliel Infante y Rosa Castaño, para hacer grilla e intentar, de manera inútil, «levantar de la lona al PAN». Sin embargo, el pueblo neolaredense sabe bien que la falta de obras en la ciudad es la fatal consecuencia del mal gobierno del exalcalde panista Enrique Rivas Cuéllar. Pero, claro, eso El Moyo no lo dice.
En un gobierno municipal, se debe trabajar para servir y responder a las demandas de la ciudadanía. Es evidente que nunca habrá presupuesto suficiente para cubrir todas las necesidades, pero esto es algo que El Moyo parece no comprender. En vez de andar pavoneándose como crítico, debería sentir vergüenza por haber dejado una huella imborrable de corrupción en el Congreso. Y no es una acusación sin fundamento, sino que los números hablarán por sí mismos cuando salgan a la luz pública, mostrando los descomunales saqueos que ocurrieron bajo su mando como presidente del Congreso de Tamaulipas.
Lo esencial en este escenario de trabajo y servicio al pueblo de Nuevo Laredo es que Félix Fernando García Aguiar, alias «El Trampa del Moyo», utilice su tiempo en servir realmente a la comunidad y deje de comportarse como un «político gandalla». Esta etiqueta no ha podido despegarse de él, ya que sigue siendo parte del rebaño cabecista.
Pero la gente en las colonias no olvida que fueron los del PAN, junto con el exalcalde Enrique Rivas Cuéllar, quienes dejaron en bancarrota al municipio. No solo devastaron las arcas financieras, sino que también abandonaron las colonias populares. Por esta razón, todo lo que El Moyo critica del actual gobierno debería reclamárselo a su colega panista, el exalcalde Enrique Rivas Cuéllar, quien, según se comenta, podría ser llamado a rendir cuentas por el manejo financiero de su administración. Y si esto sucede, «pal baile vamos».
Finalmente, es importante señalar que detrás de esta tercia de críticos perversos e irresponsables –El Moyo, Gamaliel Infante y Rosa Castaño–, además de Enrique Rivas Cuéllar, también figuran nombres como el de la candidata derrotada Yahleel Abdala Carmona y el traidor expriista, hoy panista y fracasado político, Ramón Garza Barrios. Ellos son los verdaderos patrocinadores de estos regidores desobligados, quienes, en lugar de ponerse a trabajar, se dedican a criticar al Ayuntamiento. Sin darse cuenta de que todo lo que denuncian y reclaman con bombo y platillo deberían echárselo en cara a Enrique Rivas Cuéllar, el verdadero responsable de haber dejado a las familias de Nuevo Laredo en el abandono.
Por hoy es todo y hasta mañana.
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