Con información de El País
México ha lanzado un ambicioso Plan México, con el objetivo de transformar su modelo industrial, atraer inversiones por 277,000 millones de dólares y disminuir su dependencia de las importaciones asiáticas. La iniciativa incluye una serie de medidas para impulsar la producción nacional y fortalecer la manufactura especializada, en un contexto económico desafiante caracterizado por la desaceleración local y las amenazas externas, particularmente por parte de Estados Unidos.
Este plan, que no responde exclusivamente a las tensiones comerciales con el presidente estadounidense Donald Trump, busca reconfigurar la economía mexicana, estableciendo metas como situar al país entre las 10 economías más grandes del mundo, crear 1.5 millones de empleos anuales en el sector manufacturero, y capacitar a 150,000 profesionistas por año. Además, se destinarán 30,000 millones de pesos en incentivos fiscales, enfocados en apoyar a empresas tecnológicas y pequeñas y medianas empresas (Pymes).
En su presentación en el Foro Económico Mundial en Davos, funcionarios mexicanos destacaron la importancia del Plan México como carta fuerte para el crecimiento económico. Sin embargo, expertos como Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, señalan que las metas propuestas son difíciles de alcanzar, especialmente en cuanto al crecimiento económico sostenido y la creación de empleos. Según Coutiño, para que el plan tenga éxito, México debe experimentar un crecimiento económico superior al 5% anual durante los próximos seis años, una meta que se ve incierta debido al entorno económico global.
La estrategia también ha recibido críticas por su enfoque en la sustitución de importaciones, particularmente aquellas provenientes de China, un intento de responder a las políticas proteccionistas de Trump. Sin embargo, algunos especialistas consideran que la clave del éxito radica en lograr que las empresas no solo reciban apoyos fiscales, sino que también asuman compromisos de innovación y sustitución de importaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha defendido el Plan México como una iniciativa clave para el futuro económico del país, subraya que el objetivo es transformar a México de ser un exportador de bienes ensamblados a uno que produzca bienes de alto valor agregado. El reto será lograr una integración más profunda en el mercado global, buscando diversificar las exportaciones y fortalecer las cadenas productivas locales, además de potenciar el papel de las empresas mexicanas.






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