Con información de Animal Político

A pocos días de que Donald Trump asuma nuevamente la presidencia de Estados Unidos, los jóvenes conocidos como «dreamers» se alistan para enfrentar una nueva etapa llena de incertidumbre y amenazas. Estos jóvenes, que llegaron al país en su infancia, ahora como adultos, temen por su futuro debido a las políticas migratorias del republicano.

Katia, quien llegó a Estados Unidos a los cinco años, señala que Trump fomenta un discurso de odio, alimentado por el miedo al poder que representan los migrantes mexicanos. A través de su experiencia y su trabajo como jefa de personal en la Cámara de Representantes de Illinois, Katia se ha beneficiado del programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que les ha permitido estudiar y trabajar sin temor a la deportación. Sin embargo, el regreso de Trump a la presidencia genera inseguridad entre los dreamers.

“Todos estamos trabajando en lo que somos expertos para estar lo mejor preparados posibles, pero para algo así, lo que va a ser un proceso sin humanidad, siento que nunca vamos a estar preparados para eso”, afirma Katia, quien regresó a México después de 23 años.

Los dreamers enfrentan temores de que el presidente pueda emitir una orden ejecutiva que los afecte, especialmente si salen del país o pierden su estatus regularizado. Ante ello, algunos como Katia y otros representantes de la comunidad migrante en México, hicieron una visita a la Cámara de Diputados y a la Secretaría de Relaciones Exteriores para pedir el apoyo de sus compatriotas y de las autoridades mexicanas en la defensa de sus derechos.

Isaac Morales, originario de la Ciudad de México y dreamer desde los 15 años, declaró: “Necesitamos el apoyo de nuestra gente, estamos aquí presentes, tomamos el riesgo de venir hasta acá para demostrar que somos visibles, tangibles y tenemos un sueño”. Junto a otros activistas, expresó que la lucha por sus derechos apenas comienza y continuará a lo largo de la presidencia de Trump.

Además de los temores personales, muchos de los dreamers también están preocupados por la situación de sus familias. Luis, un joven que llegó a Estados Unidos a los tres años, destaca la responsabilidad que sienten los dreamers de abogar por sus padres, quienes en muchos casos siguen siendo indocumentados. La situación de sus seres queridos, que aún viven en la sombra de la ilegalidad, es una de las principales motivaciones para que los dreamers sigan luchando por un futuro seguro.

A pesar del miedo, los dreamers están decididos a luchar por sus derechos y los de sus familias, sabiendo que el camino será arduo y lleno de obstáculos. La llegada de Trump a la Casa Blanca, según muchos de ellos, podría llevar a un retroceso en los avances logrados, lo que los obliga a prepararse para una nueva etapa de resistencia y activismo en defensa de su futuro.

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