DÍAS DE REYNOSA
POR HUGO REYNA

El nepotismo se convirtió en mantra para la política mexicana, inaugurado en el régimen de José López Portillo, quien hizo de su hijo José Ramón López Portillo Romano al designarlo subsecretario de Programación al lado de Miguel de la Madrid Hurtado.

“Es el orgullo de mi nepotismo”, decía ufano y orgulloso cuando lo cuestionaban en torno al hecho de tener, no solamente a su hijo en la nómina, sino también a su hermana Margarita López Portillo, sus cuñados y hasta “novias”.

El nepotismo se fue enquistando, llegando a una etapa en donde se “normalizó”. Con la llegada de un presidente, con ellos llegaban al abordaje del poder hermanos y familiares: Raúl Salinas de Gortari, “El Hermano Incómodo”; Fernando y Manuel Bribiesca Sahagún, hijos de Doña Martha, esposa del presidente Vicente Fox, que se convirtieron en prósperos constructores de obras; Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón Hinojosa.

Angélica Rivera “La Gaviota” e hijas que se iban con todo pagado de “shopping” a los Estados Unidos o Europa. Y más reciente, Andrés Manuel y José Ramón López Beltrán, hijos de “ya saben quién”, quienes han sido denunciados de varios actos de presunta corrupción y tráfico de influencias al amparo del anterior gobierno.

Entonces, con tantos ejemplos nacionales de nepotismo, ¿por qué no iban a replicar estos casos a nivel local? Reynosa es, sin duda alguna, el mejor ejemplo a nivel nacional de cómo el nepotismo no solamente goza de cabal salud, sino que incluso llega a niveles de asombro y desproporción de toda forma.

Apenas hace unos días trascendió el compromiso prenupcial del alcalde de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, “El Príncipe Carlos”, con su novia de “toda la vida”. Aunque los reynosenses recién apenas se enteraron de su existencia hace solo dos semanas.

Resulta que “Lady Yelitza”, Yelitza Alejandra Garza, la próxima consorte del edil de Morena en Reynosa, el pasado lunes fue designada como directora del Voluntariado DIF en Reynosa.

Siendo una abogada de profesión, avecindada en el Valle de Texas, ciertamente muchos funcionarios viven actualmente “al otro lado del charco”, no tendría nada de malo.

Solo que este nepotismo mostrado por el Ayuntamiento de Reynosa llega a niveles de cinismo exacerbado, pues la joven, sin experiencia ni conocimiento de la ciudad, fue impuesta por el solo hecho de ser la “novia” de Peña Ortiz.

Violando la ley. Pues no hay una relación consanguínea, no están casados, por lo que el cargo no debió ser otorgado. Es evidente, sin lugar a dudas, que la decisión de imponerla fue solo en aras de “meterla” a la nómina municipal y darle una investidura sin tener la más elemental preparación.

Aún más, imponiendo a la “novia” por encima de otros perfiles con mucha mayor capacidad y talento que ella. Desde ese cargo, como directora del Voluntariado DIF en Reynosa, la pregunta es si hará solo las funciones de ese cargo “honorario” o atenderá desde ahora en los hechos como virtual “primera dama”. Solo es pregunta.

A propósito del nepotismo. El decálogo para los servidores públicos de Morena, el artículo número 5, refiere a la letra: “No hay cabida al nepotismo, amiguismo, influyentismo, sectarismo ni a los aviadores”. Ahí te hablan, Reynosa.

Desaparecida la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, hoy en día los aumentos salariales no se realizan en forma tripartita como hace algunos años, en que los patrones, obreros y gobierno eran quienes negociaban los ajustes salariales anualmente.

Sin tope en el tabulador salarial, en una unilateral decisión con todo el viso de populismo, el gobierno presume como suyos los “incrementos salariales”, cuando esos sueldos los pagan los patrones y no el gobierno. Es decir, el gobierno solamente recurre a caravanear con “sombrero ajeno” afirmando en sus promocionales propagandísticos que hoy los mexicanos tienen mejores salarios gracias a “papá gobierno”, pero no refieren que son pagados realmente por los patrones.

Eso es la causa, actualmente, de que muchas empresas están “recortando” empleos y despidiendo a miles de obreros en las maquiladoras, pues no tienen recursos económicos suficientes para pagar los aumentos a los salarios.

Entonces esos trabajadores despedidos, que han iniciado este 2025 dados de baja laboralmente, pues ojalá reciban un estímulo o apoyo económico para “irla pasando” de parte del gobierno. Al fin y al cabo, “la bonanza” salarial se la debemos a ellos. 488 mil despedidos o empleos perdidos en el cierre del 2024. ¿Hay algo que celebrar?

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