Martín Díaz / La Nube
En Reynosa ya no sabemos si el alcalde Carlos Peña Ortiz es presidente municipal o el “party planner” oficial del municipio. Porque mientras aquí los vecinos se ahogan entre llantas, basura y zancudos que ya están listos para el próximo dengue fest, él anda más ocupado organizando fiestecitas que resolviendo los problemas de la ciudad.

EL TIRADERO DE LAS LLANTAS: EL NUEVO LANDMARK DE REYNOSA
A unos metros de la Avenida Las Fuentes, casi con el Blvd. Cumbres, hay un solar baldío que parece un homenaje al abandono. Montones de llantas viejas se apilan como si fueran parte de una exposición permanente de la indiferencia gubernamental. Los vecinos ya no saben si preocuparse más por el criadero de mosquitos o por el aroma a desidia que se respira en cada esquina.
¿Y qué hace el alcalde? ¿Mandar cuadrillas a limpiar? ¿Fumigar? ¡No, hombre! Mejor anda afinando los detalles de la próxima pachanga municipal. Porque para eso sí hay tiempo, ganas y presupuesto.

EL ALCALDE, MÁS HOST QUE GOBERNANTE
Ya es bien sabido que Carlos Peña Ortiz tiene más estilo para organizar fiestas que para enfrentar la chamba de gobernar. Reynosa está en la lista de ciudades más olvidadas, pero las fiestas que organiza el alcalde están en el top 10 de eventos con catering de lujo. Eso sí, resolver los problemas de la ciudad ni en sus ratos libres.
Y mientras las redes sociales del municipio presumen de eventos con luces, música y discursos bonitos, los vecinos de Las Fuentes siguen preguntándose si alguien del Ayuntamiento se va a dignar a poner un pie en su colonia.

UNA CIUDAD ABANDONADA, PERO MUY ANIMADA
El problema no es solo el tiradero de llantas, es la indiferencia. Reynosa se cae a pedazos y el alcalde parece vivir en un reality show donde el único reto es ver quién organiza la fiesta más grande. ¿Soluciones? Pues esas no están en el menú, pero si quieren un DJ para animar la próxima posada, seguro les consigue uno.

MENSAJE AL ALCALDE: MENOS FIESTA, MÁS CHAMBA
Señor Carlos Peña, Reynosa no necesita más eventos ni más selfies con los asistentes. Necesita un alcalde que se ensucie los zapatos, que camine por los solares baldíos y que le meta ganas a lo que importa. Deje las pachangas para después y venga a enfrentar lo que dejó tirado: una ciudad llena de problemas, que no se arreglan con una piñata y luces de colores.
Mientras tanto, aquí seguimos, los vecinos de Reynosa, cuidándonos del dengue, de los zancudos y, sobre todo, de la indiferencia de quien se supone que debe gobernar.

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