Claudia y Olga, diputadas federales,
aspiran a Reynosa en futuros ideales,
pero en sus cargos de hoy, tan lamentables, dejan vacío el trabajo y problemas fatales.
La huesuda llegó y su tiempo acabó,
las miró con desgano y en silencio murmuró: “De perpetuarse en cargos sin dar el talante, no han dejado lugar a alguien que trabaje constante.”
Y así, la huesuda un tanto aburrida,
las llevó al panteón sin compasión,
le toca a gente por Reynosa más aguerrida, dejando al pueblo libre de su ambición.






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