Con información de Innova Media Noticias

La regidora de Morena, Silvia Carmina Rodríguez Treviño, ha sido señalada por su doble rol en la administración municipal de Reynosa, así como por los beneficios directos que otorga a su pareja, Protacio Serna Ramírez, propietario del Laboratorio BioClínico de Tamaulipas. Esta situación evidencia un grave conflicto de intereses y un esquema de tráfico de influencias que comprometen tanto su ética personal como la de la administración actual.

Roles Simultáneos en el Ayuntamiento: Un Conflicto de Intereses Evidente

Rodríguez Treviño, además de fungir como Novena Regidora en el Cabildo, mantiene su cargo como coordinadora de Relaciones Públicas del ayuntamiento, en una administración cada vez más cuestionada. Esta dualidad le otorga un poder excesivo, permitiéndole manejar decisiones clave mientras debería representar los intereses de los ciudadanos.

Favorecimiento Económico a su Pareja: Una Ruta Directa de Recursos Públicos al Laboratorio BioClínico de Tamaulipas

Desde hace una década, el Laboratorio BioClínico de Tamaulipas ha sido el principal proveedor de servicios de laboratorio para el ayuntamiento de Reynosa. Este vínculo se consolidó especialmente durante la administración de Maki Ortiz Domínguez, madre del actual alcalde Carlos “Makito” Peña Ortiz. Bajo su gestión como alcaldesa (2017-2021), se favoreció a la empresa de Serna Ramírez con contratos inflados. La situación llegó a su punto más crítico durante la pandemia de COVID-19, cuando el laboratorio facturaba pruebas hasta cinco veces por encima del costo real del mercado, obligando a los empleados municipales a acudir a sus instalaciones.

Este esquema de beneficios continúa hoy bajo el mandato de Makito Peña Ortiz, lo que expone la persistente red de tráfico de influencias y corrupción que sigue beneficiando a estas mismas personas.

Un “Aviador” en el Sistema de Salud y Banquetes de Lujo: Más Abusos

Además de los ingresos millonarios por el laboratorio, Protacio Serna Ramírez figura como jefe de Planeación y Calidad en el Hospital General, un puesto por el cual cobra sin realizar labores visibles, evidenciando su rol de “aviador” en la administración pública. Todo esto mientras sigue operando el laboratorio y beneficiándose de recursos municipales.

Por si fuera poco, Rodríguez Treviño también ha sido vinculada con Fernando Ramírez, un proveedor favorito encargado de servicios de banquetes y eventos de alta gama. La regidora obtiene hasta el 40% de lo facturado por estos servicios, evidenciando otro claro conflicto de interés. Este proveedor ha sido constante durante años, sin que la administración municipal intervenga o investigue los actos de corrupción.

Llamado Urgente a la Auditoría Superior y el Congreso del Estado

Este esquema de tráfico de influencias y corrupción no puede seguir ignorándose. La Auditoría Superior del Estado y el Congreso de Tamaulipas deben intervenir de manera urgente para esclarecer estos abusos de poder. La ciudadanía de Reynosa merece un gobierno transparente y responsable, no una administración que enriquece a sus funcionarios a través de contratos a modo y prácticas corruptas.

La continua relación entre Silvia Rodríguez y su pareja, sumada a más de 8 años de favoritismo hacia el Laboratorio BioClínico de Tamaulipas, representa no solo un conflicto de interés, sino también una posible usurpación de funciones. Es imperativo que se investigue a fondo para poner fin a este tipo de prácticas que dañan la confianza pública en las instituciones.

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