Con información de Milenio

El ejército israelí completó una serie de ataques aéreos en Irán este sábado, con los que afirmó haber impactado en instalaciones clave para la fabricación de misiles y defensas antiaéreas en diversas regiones del país, incluyendo Teherán. El operativo, que el gobierno israelí describió como una represalia por ataques previos de Irán contra su territorio, ha elevado la tensión en una región ya marcada por recientes conflictos.

Irán confirmó que los ataques, ocurridos en zonas militares de Ilam, Juzestán y la capital, provocaron «daños limitados». Según la televisión estatal iraní, el sistema de defensa aérea interceptó parte de los misiles, limitando el alcance de los daños. Las autoridades informaron de detonaciones que sacudieron Teherán y confirmaron una segunda oleada de explosiones en la ciudad durante la noche. A pesar de los ataques, la principal refinería de petróleo y los aeropuertos en Teherán operaron normalmente, aunque se cerró el espacio aéreo de manera temporal.

La Casa Blanca afirmó que Israel actuó de forma unilateral en estos bombardeos, enfatizando que se trata de un acto de “autodefensa” tras un ataque de misiles iraníes el 1 de octubre. Washington aseguró que había sido informado previamente, pero reiteró que no participó en la operación.

El ataque de Israel a Irán se da en medio de un conflicto prolongado con Hamás en Gaza y enfrentamientos recientes en Líbano con Hizbulá, ambos respaldados por Teherán. La situación ha exacerbado las tensiones en Medio Oriente, especialmente luego de un bombardeo israelí en Líbano en septiembre, que resultó en la muerte de un alto general iraní y el líder de Hizbulá, Hasán Nasralá.

La región se encuentra en una situación de alta volatilidad, donde cualquier escalada puede tener efectos significativos en el equilibrio de poder y estabilidad.

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