Vacacionar por el mundo y ser turista VIP en las Vegas
Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez
En Ciudad Victoria la tempestad política no cede. El alcalde Lalo Gattás, cercado por denuncias y con varios frentes abiertos, enfrenta una de las pruebas más duras de su gestión. Sin embargo, lo que más sorprende no son las acusaciones que sus opositores lanzan, sino la evidente desconexión de algunos de los funcionarios que deberían estar a su lado en estos momentos difíciles. Mientras Gattás se defiende, el aún oficial mayor, Alberto Loya López, decidió que era buen momento para tomarse unas vacaciones en Las Vegas. Justo en el ojo del huracán.
Pero no es la primera vez que el aún oficial mayor se ve envuelto en este tipo de casos. Recordemos que el señor que controla el personal, contratos y varias cositas más del municipio de Victoria, se fue al pasado mundial realizado en Qatar dejando a su suerte el ayuntamiento, paralizado, mientras él paseaba de lo lindo en el viejo continente. La Auditoría Superior del Estado, mediante la IUFE, busca a Loya por malversación de fondos. Entre las acusaciones más graves, se le imputa la compra de camiones recolectores de basura por más de 10 millones de pesos que, para colmo, nunca funcionaron. Eso, sumado a irregularidades con el IMSS y su falta de presentación de la declaración patrimonial; pinta una imagen poco favorable del oficial mayor, que más bien parece un turista despreocupado en lugar de un funcionario público comprometido con su ciudad.
Resulta imposible justificar estas acciones. ¿Qué está pasando en la administración de Gattás que permite que uno de sus colaboradores más importantes decida huir de la responsabilidad en plena tormenta? Por más que Lalo haya intentado defender a su equipo, hay conductas que simplemente no se pueden tapar. La falta de seriedad y compromiso de Alberto Loya deja a su jefe en una posición sumamente incómoda, justo cuando necesita cohesión y lealtad de su gabinete.
El pueblo de Ciudad Victoria no está para tolerar este tipo de desplantes. Ver a sus funcionarios en lugares de lujo mientras la ciudad enfrenta problemas serios es una falta de respeto. Y si Lalo quiere salvar el día, tendrá que actuar con firmeza. Ya no es solo cuestión de arreglar los problemas externos; también tiene que limpiar su propia casa.
Gattás sabe que la política es así. Si no cortas a los que fallan, terminas cayendo tú mismo. El alcalde tiene el carácter para enfrentar estos retos, pero necesita decisiones rápidas. El oficial mayor no puede seguir en su puesto si no está a la altura de las circunstancias. Hay momentos en los que, más allá de la lealtad, lo que cuenta es el sentido común.






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