T E C L A Z O S
Por Guadalupe E. González

X.-Tampoco se erradicó a los 64 Senadores de lista Nacional que, “son un perjuicio al país”
X.-Más de 270 Millones de pesos eroga al año el Gobierno por pago a esta gavilla de vivales

Lo meramente decepcionante, lamentable y de enorme perjuicio al erario público nacional, es que, “el Gobierno de México, siga manteniendo en las curules del Congreso y el Senado de la República” a 200 diputados federales y 64 senadores (no electos), a pesar de la promesa hecha por el ex presidente AMLO de “erradicar o eliminar esas posiciones,” que, aparte, son destinadas a protegidos y verdaderos lastres sociales que, por su calidad de “oportunistas y vividores” se refugian en esos espacios por no tener otros oficios. Por lo que vemos y contemplamos, “esa promesa para la triste historia política de nuestro país, quedará en el más claro de los olvidos”. ¡Ojalá y no fuera así!

Hacemos patente este inaceptable escenario político, porque, “esa gama de vivales senadores y diputados federales, le cuestan mucho dinero al pueblo de México.” Recordemos que esa fue la razón por la que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador hizo la promesa de acabar con este daño al presupuesto nacional mexicano, porque igual, al inicio de su mandato, con gran valor y gallardía, consideró injusto que “los millones de pesos que anualmente se les pagan a estos oportunistas lastres sociales,” son recursos que, “deberían ser invertidos y destinados a obras de real bienestar social,” pero, lamentablemente, este cáncer sigue y seguirá enfermando a México.

Por ejemplo, ¿será justo que a miles de familias mexicanas “no les alcance para sus más elementales prioridades en el hogar”?

Esta reflexión e interrogante la hacemos porque, en la contrapartida, ¡fíjense bien! Un diputado federal obtiene un salario mensual bruto de 76,763.18 pesos, aparte de otras percepciones, como son: compensaciones, vales de despensa por 2,780 pesos y un cupón de 170 pesos más por cada sesión. Pero, también cuentan con “un seguro de vida colectivo”, además de otro seguro “por concepto de gastos médicos mayores”, un seguro más para gastos funerarios (hasta por un mes de dieta, por evento), y para que los pobres diputados no sufran, se les otorga también “un apoyo económico para transporte.”

A los senadores, el Gobierno de México, de acuerdo a las normativas, les paga mensualmente por salarios, dietas y compensaciones la nada despreciable suma de 126 mil 800 pesos, más otras prestaciones económicas, por “Seguridad Social”, “prima vacacional”, “ahorro solidario”, incluyendo aguinaldos, paga por defunciones, y vales de despensa. Y, para que estén bien atendidos, también les otorgan pago por licencias por maternidad, paternidad y adopción, respectivamente.

Pero eso no para ahí, porque “los privilegiados senadores y senadoras pluris” también reciben apoyo institucional por premio de antigüedad y apoyo para adquisición de lentes, seguros de vida, institucional y colectivo. ¿Cómo la ven? Y al pueblo mexicano que sufre por los graves embates de la crisis económica, que “se lo lleve la tostada”… por no decir una incongruencia.

Y si el salario y prestaciones que le pagan a cada diputado federal y senador cada mes lo multiplicamos por 12 meses, y por los 200 diputados y los 64 senadores no electos, el gobierno federal eroga anualmente poco más de 270 millones de pesos para beneficiar solo a 264 bastardos vividores. Eso no es razonable, y por tanto, ¿es una tangible injusticia o no?

Esta enfermedad incurable, sin lugar a dudas, seguirá imperando irremediablemente en perjuicio de la salud, la educación y la economía de todos los niños, jóvenes y adultos de México, debido a que “la excelente idea del ex presidente AMLO, seguirá durmiendo el sueño de los justos”, porque difícilmente erradicarían a “los diputados federales y senadores que están de más en esas trincheras políticas”.

Y si hacemos hincapié en que “esta enfermedad continuará perdurando,” es porque, lamentablemente, “tienen más peso los intereses políticos que las necesidades del pueblo mexicano.”

Hacer este señalamiento no es para decir que el presidente AMLO habló de más, y tal vez así fue, pero durante su transitar en sus seis años de gobierno, “se tropezó con los obstáculos de gandallas políticos del pasado”, los que, para seguir teniendo espacios públicos de donde seguir viviendo con dinero fácil, incrustaron toda esta gama de diputaciones y senadurías innecesarias, porque los diputados y senadores (plurinominales, de primera minoría y de representación proporcional), en nada le sirven al pueblo, pero ellos sí se sirven del pueblo, porque, con dinero del pueblo, les pagan los onerosos salarios y todas las demás confortables prestaciones de ley que no merecen.

En honor a la verdad, les diré finalmente que, estos pendencieros políticos de ínfima calidad moral, “trabajan en esos espacios públicos para su beneficio y no para el beneficio ciudadano,” porque, a plata limpia, esto último es lo que menos les importa. Y por este motivo, veremos si en este nuevo gobierno federal, a cuyo frente está la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, “retoma la promesa hecha por su antecesor, el Lic. Andrés Manuel López Obrador,” cuya medida, en mi opinión y en la opinión de las mayorías, “sería muy saludable.”

Por hoy es todo y hasta mañana.
Para sugerencias y puntos de vista en general al email:
lupeernesto@yahoo.com.mx

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