DÍAS DE REYNOSA
POR HUGO REYNA
– ¿Y SE FUE? –

Hoy es el último día en la administración del Presidente Andrés Manuel López. Pasada la medianoche de hoy y al primer minuto del martes 1 de octubre, Claudia Sheinbaum Pardo será la primera mujer Presidenta de México en su historia republicana de 200 años.

Aunque el propio López Obrador ha venido repitiendo en sus últimas declaraciones informativas que a partir de mañana “apaga” sus redes sociales, micrófonos y cámaras e inicia una suerte de vida de misántropo, casi nadie cree en ello.

Es difícil creer que alguien que hizo de lo mediático un gobierno, que por espacio de 1,500 “mañaneras” dirigió su gestión desde el púlpito del Salón Tesorería de Palacio Nacional, simplemente en unas horas más “se apaga”.

Si siempre nos dejó en claro que tenía y ejercía siempre su derecho de disentir y opinar ante cualquier tema y asunto que le fuera de interés, ¿realmente debemos creer que se retira para dejar el escenario político a Claudia?

La tragedia vuelve a escenificarse en Acapulco. Las imágenes de la devastación por el paso de la tormenta “John” dejan a todos asombrados frente a la intensidad de los daños.

Daños que ya conocimos cuando el pasado 25 de octubre de 2023, menos de un año atrás, fue sacudido por otro huracán: “Otis”.

Entonces, viendo hoy los daños materiales, la pérdida de vidas (lo más lamentable), así como gran parte del puerto guerrerense bajo las aguas, uno se pregunta: ¿qué hicieron para remediar lo ocurrido hace un año?

No se puede entender otra vez un desastre ocasionado por un fenómeno natural por segunda ocasión, evidenciando lo que por meses se negó y de plano se quiso ocultar.

Lo ocurrido en Acapulco es solo el símbolo de la incompetencia con que la tragedia inicial, la de hace un año, asomó a los mexicanos al abandono en la estrategia preventiva.

Chalco en el Estado de México es otro ejemplo, y hoy, por segunda ocasión en menos de un año, el puerto de Acapulco.

Hoy lunes iniciamos “al aire” la transmisión de “Tribuna 1060” de Grupo Radio Avanzado, La Raza 1060. Muy agradecido con los directivos de la empresa por el espacio y la confianza en esta, que será la auténtica Tribuna de Reynosa.

El pasado viernes, asistiendo a una entrevista invitado por la colega y amiga Rosalía Quinta, me cuestionaba en la víspera de iniciar una nueva administración municipal: ¿qué esperaba de los nuevos integrantes del Cabildo de Reynosa?

Mi respuesta, y creo que la de muchos reynosenses más, es que tengan más amor, empatía y compromiso con la ciudad y sus habitantes.

Que sacudan la mediocridad que caracterizó a los tres cabildos anteriores, donde fueron “maiceados” a base de estímulos, compensaciones económicas y empleo para sus familias y recomendados.

Que los nuevos regidores sean más capaces, comprometidos a servir y no a servirse, y entiendan, que les quede bien claro que son co-gobierno y no empleados del alcalde.

Sofía García Gómez, Juanita Sánchez Jiménez, Joaquín Ramírez, Benito Sáenz Barella y Olga Garza Rodríguez son algunos de los regidores de la oposición, que esperamos que realmente sean eso: oposición y contrapeso.

Antes de marcharse, el presidente López Obrador “echó a perder” el negocito que venía para el Ayuntamiento de Reynosa, que ya se afilaba las uñas y dientes para hincárselos a los reynosenses propietarios de autos “chocolate”.

Giovanni Barrios Moreno, coordinador de Seguridad Pública Municipal, que en el pasado fue un genuino defensor de causas ciudadanas y populares, ahora como verdugo de esas mismas clases, anunció a partir del 1 de octubre una serie de operativos para sancionar a los autos americanos sin placas.

El gobierno federal dio la gracia de ampliar el decreto de nacionalización vehicular hasta septiembre del 2026, lo que echó por la borda los planes “centaveros” del gobierno municipal, que ya estaba listo para emprender “la cacería” recaudatoria.

Adriana Lozano Rodríguez, secretaria de Finanzas del Estado, en nombre del gobernador Américo Villarreal Anaya, anunció la buena noticia el pasado fin de semana y con ello conjuró lo que ya era calificado como una “puñalada trapera” contra los reynosenses que tienen en su vehículo su patrimonio, por necesidad, no por lujo.

En el colmo del abuso que se estaba amenazando, el Ayuntamiento de Reynosa incluso andaba ofreciendo “permisos” temporales de un mes para circular sin placas con un valor de 800 pesos. Lo anterior, aun sin tener facultades, pues eso solo lo tiene la Oficina Fiscal del Estado. En fin, la voracidad es un postulado práctico que no fue eliminado del léxico del alcalde reelecto de Reynosa, cuando ofreció a los reynosenses un “borrón y cuenta nueva”. Los saldos de la cuenta de estos últimos 8 años han sido para la ciudad y sus habitantes imposibles de canjear y mucho menos olvidar con el solo ofrecimiento de un “borrón y cuenta nueva”.

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