Por Hugo Reyna

Aun cuando en redes sociales y adversarios políticos lo han tildado y descalificado por su segunda participación legislativa, que iniciará a partir del 1 de octubre, Alberto Lara Bazaldúa precisa que esta encomienda será con arraigada ascendencia al Movimiento de la Transformación.

“Chapulín y oportunista” han sido algunos de los calificativos que presuntamente, de manera crítica, se le endilgan al también dirigente sindical.

Tras una primera participación legislativa por el Partido Acción Nacional (PAN) en la LXIII Legislatura del Congreso del Estado 2019-2021, ahora será parte de la Fracción Parlamentaria de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la LXV Legislatura del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2027.

Controvertido dirigente obrero, alejado de los clasismos y con profunda identidad de izquierda y movimientos relacionados con el socialismo.

Lara Bazaldúa inició su simpatía con Andrés Manuel López Obrador en la campaña del 2012, saliendo incluso a las calles a desfilar y protestar en contra del denominado “fraude electoral” que favoreció a Enrique Peña Nieto.

Aquel lance temerario de Beto Lara le valió una persecución política y haber sido recluido en prisión por unos días, como una forma de “escarmiento” a su rebelión política por el entonces candidato del PRD.

Las imágenes de aquella marcha quedaron para la posteridad, pues Lara Bazaldúa y sus correligionarios desfilaron por las calles con “bandas presidenciales” en sus pechos y con claros mensajes de apoyo a López Obrador.

Aunque sus adversarios le han restado méritos y, sobre todo, presencia en este movimiento, el próximo legislador de Morena por Reynosa tendrá que demostrar con hechos contundentes y sólidos que su presencia y participación no fue algo fortuito, y que fue una decisión acertada en su proyecto político.

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