
Alejandro Mares Berrones
Hasta cierto punto tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador, existe en el Poder Judicial Federal, una élite dorada de Ministros, Magistrados y Jueces de Distrito, que gozan de excelentes sueldos y prestaciones; aunque si lo analizamos es mejor que las reciban, a que caigan bajo el embrujo corruptor de la narco-delincuencia organizada o que con sus resoluciones favorezcan a políticos corruptos, como se ha dado en algunos casos.
En Tamaulipas, en el Distrito Noveno con cabecera en Matamoros, los Jueces de los Juzgados Segundo y Tercero de Distrito de Procesos Penales Federales, Faustino Gutiérrez Pérez y Roberto Omar Paredes Gorostieta Femat, han sido férreos defensores de la carrera judicial, oponiéndose públicamente contra la Reforma propuesta por el Ejecutivo y aprobada por el Legislativo.
A estos juzgadores, los han exhibido como jueces corruptos, a Gutiérrez, por favorecer en sus resoluciones al ex gobernador Cabeza de Vaca y a Paredes, el de dejar en libertad a Rosario Robles.
Estos jueces se han ido a paro e incluso protestan donde aseguran que nos pasara lo que le ocurre a Venezuela, señalan que esta reforma es un peligro para México, porque llegaran jueces sin experiencia, comprometidos con quienes les vayan a pagar las campañas electorales y no por medio de concurso o por capacidad profesional.







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