Las sequías en México se han convertido en un desafío creciente que afecta a la agricultura y la ganadería en el país. La disminución de las lluvias y la reducción en los niveles de precipitación pluvial de este año han agravado aún más la sequía en amplias regiones, poniendo en riesgo las actividades agrícolas y pecuarias.
La falta de agua suficiente para riego ha resultado en reducciones significativas en la superficie de cultivo, y esta situación no es nueva para el campo mexicano, ya que ha estado presente en ciclos agrícolas recientes debido a la disminución recurrente de los niveles de agua en las presas.
La baja disponibilidad de agua también ha tenido un impacto negativo en la ganadería, con la pérdida acumulada de ganado debido a la sequía en los últimos años. El panorama amenaza con empeorar debido a los pronósticos poco alentadores de lluvia en los años venideros y al aumento de la población que demandará más agua para sus necesidades de consumo.
El diputado Juan González Lima advierte que las sequías en México no solo serán un fenómeno recurrente, sino también más intensas, según las estimaciones basadas en su comportamiento histórico. Esto resalta la importancia de garantizar un suministro adecuado de agua para respaldar las actividades productivas, en especial el sector primario.
Las declaratorias de emergencia emitidas en 17 estados, incluido Tamaulipas, reflejan la gravedad de la situación y la necesidad de tomar medidas para enfrentar el desafío creciente de las sequías en México.






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