Redacciòn T/A
En los últimos días, Playa Bagdad, en Matamoros, Tamaulipas, ha sido testigo de un preocupante aumento en la presencia de «chapopote», una mezcla de petróleo crudo y agua marina. Este hidrocarburo llega a las costas y ha causado preocupación entre los turistas y residentes de la zona. Expertos señalan a las plataformas petroleras de Pemex, ubicadas en el sureste del país, como la posible fuente de esta contaminación.
El derrame de petróleo se habría originado en la Sonda de Campeche alrededor del 4 de julio, y las corrientes marinas han transportado la mancha de hidrocarburo hacia las costas de Veracruz, Tamaulipas y Texas. A pesar de los esfuerzos de voluntarios para limpiar la playa, la situación persiste y el tamaño de la mancha sigue aumentando.
Los turistas que disfrutan de sus vacaciones de verano en Playa Bagdad han tenido que lidiar con las molestias ocasionadas por el «chapopote». Aunque las autoridades aseguran que los residuos son inofensivos para los bañistas, se ha observado un impacto negativo en la fauna local. Aves y tortugas se han visto afectadas al quedar atrapadas en el hidrocarburo o al ingerirlo accidentalmente.
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha restado importancia al derrame, calificándolo como una «mucho, muy pequeña» fuga de hidrocarburo ya disuelta. No obstante, varios informes de expertos de la UNAM y la evidencia en la playa han generado controversia respecto a la magnitud real del problema.
En medio de esta situación, la comunidad turística y las autoridades se encuentran investigando el impacto del «chapopote» y su procedencia. Mientras tanto, los comerciantes locales y los visitantes se enfrentan a las dificultades de lidiar con las manchas de hidrocarburo, que impregnan la ropa y pueden ser complicadas de remover.






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